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miércoles, 21 de febrero de 2018

CXXX ANIVERSARIO DE LA CANONIZACIÓN DE LOS SANTOS FUNDADORES




Con motivo de la conmemoración del 130 aniversario de  la canonización de nuestros Siete Santos Padres Fundadores  el Prior General ha dirigido una carta a toda la Orden animándonos a volver nuestra mirada hacia la experiencia fundante que la figura de estos siete santos ha aportado a la Iglesia. Puede consultarse el texto de la carta en:

http://servidimaria.net/sitoosm/it/storia/130-anni/esp/messaggio.pdf

A lo largo de este año el Centro Histórico de la Orden Servita irá publicando una serie de documentos para su difusión. Puede consultarse ya el texto de  Legenda de origine Ordinis escrito hacia 1350 así como otras fuentes hagiográficas:

http://servidimaria.net/sitoosm/es/historia/funo/04.pdf

martes, 3 de enero de 2017

RED DIOCESANA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES




En este mes, todos pediremos al Señor por las vocaciones sacerdotales a través de la oración del Papa Francisco que aparece en la exhortación Amoris Laetitia:

"Jesús, María y José en vosotros contemplamos el esplendor del verdadero amor, a vosotros, confiados, nos dirigimos.

Santa Familia de Nazaret, haz también de nuestras familias lugar de comunión y cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas iglesias domésticas.

Santa Familia de Nazaret, que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y división; que quien haya sido herido o escandalizado sea pronto consolado y curado.

Santa Familia de Nazaret, haz tomar conciencia a todos del carácter sagrado e inviolable de la familia, de su belleza en el proyecto de Dios.

Jesús, María y José, escuchad, acoged nuestra súplica. Amén."

 

viernes, 30 de diciembre de 2016

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS





La Solemnidad de Santa Maria Madre de Dios, constituye la celebración mas antigua de la Iglesia Occidental dedicada a la Virgen, se comenzó a dar en Roma hacia el siglo V, al dedicársele el 1º de enero el templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano.

La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos)que han sido encontradas en las catacumbas y en las Domusdonde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.


El Concilio de Éfeso

En el año de 431, el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, afirrmando: “¿Entonces Dios tiene una madre? Pues entonces no condenemos la mitología griega, que les atribuye una madre a los dioses”. Ante ello, se reunieron los 200 obispos del mundo en Éfeso –la ciudad donde la Santísima Virgen pasó sus últimos años– e iluminados por el Espíritu Santo declararon: “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios”. Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad conmemorando la circuncisión del Niño Jesús. Luego se vino a celebrar el 31 de octubre,  en la última reforma del calendario  se trasladó la 5esta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.

De esta manera, esta Fiesta Mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.

 

martes, 20 de diciembre de 2016

CARTA DEL PRIOR GENERAL CON MOTIVO DE LA NAVIDAD.





 
Queridos Hermanos y Hermanas de la Familia de los Siervos¡

 

Dentro de pocas semanas celebraremos una vez más la Navidad en la iglesia y en nuestras familias con gran solemnidad, con los regalos y con todo lo que es costumbre propia de la Navidad. Por experiencia la fiesta pasará tan rápido como ahora rápidamente se acerca. En este ciclo repetido anualmente, me he hecho siempre la pregunta ¿Qué queda para mi después de la fiesta, que permanece después de la Navidad para mi vida de fe?.

Recuerdo que en mi juventud he encontrado una respuesta a mi pregunta en la palabras de la lectura de Navidad (1) “la gracia de Dios se ha  manifestado para salvar a todos los hombres y nos ha enseñado a renunciar a la irreligiosidad y a los deseos mundanos, para que vivamos ya desde ahora, de una manera sobria, justa y fiel a Dios” (7-2, 11-12). Lo que queda de la Navidad es la gracia de Dios aparecida en el niño Jesús, que nos salva y nos enseña a negar los deseos mundanos y a vivir con sobriedad, justicia y piedad. Esta respuesta la podía aceptar y buscaba implementarla en mi vida. Con la experiencia que he acumulado en los años, hoy tengo que confesar, sin embargo, que para entonces entendía mal estas palabras según la doctrina equivocada del Pelagianismo. Creía todavía que habría debido realizar una vida sobria, justo y devoto solo con mis esfuerzos.

Al mismo tiempo me llegó casi como un don el poder corregir esta ignorancia juvenil. Fue la ocasión del retiro espiritual, durante los estudios de gimnasio, que el predicador de los ejercicios, interpretaba para nosotros la palabra de navidad de Angelus  Silesius (2) “Si Cristo hubiera nacido mil veces en Belén y no en ti estarías perdido por toda la eternidad”. Hasta hoy recuerdo su interpretación de las palabras “Si Cristo hubiera nacido mil veces en Belén y no en ti”, las palabras “en Ti” significan que algo sucede “en  nosotros” en Navidad, que somos capaces de tolerar que Dios actúa “en nosotros”, que dejamos suceder que Jesús podrá nacer “en nosotros”. En síntesis, se trata de la gracia y de nuestra tolerancia a ¡dejar actuar a Dios en nosotros y no simplemente nuestra voluntad. He  comprendido esto entonces con ocasión de dicho retiro.

Honestamente se tiene que admitir que el “tolerar o dejar que otro actúe en mi” no es un modelo de comportamiento que podría entusiasmar espontáneamente a los hombres modernos. Ya que queremos ser activos y no pasivos. Porque queremos ser percibidos por los demás como  hombres activos. Por eso también como representantes y miembros de la Iglesia concentramos nuestras energías más bien y demasiado a menudo en los problemas intelectuales de la fe en Dios o en los desafíos organizativos de la Iglesia y las necesidades de actuar que ellas exigen. Al mismo tiempo arriesgamos continuamente reducir a Dios y nuestra relación con él a un verdadero rompecabezas y a una tarea de organización y a las instituciones resultantes. Nuestra relación con Dios, sin embargo, no es ni un rompecabezas, ni un problema de organización. ¡Estar en relación con Dios significa siempre abrirse con cautela, entrar en un dialogo, escuchar a Jesucristo el Dios “en nosotros”. Como testimonio de la belleza y de la importancia del compromiso arriesgado de entrar en relación con Dios, que hoy a menudo no ya no se considera moderna, quiero citar un texto de fray Giovanni M. Vannucci (3), uno de los autores espirituales eminentes de nuestra Orden: “No son los filósofos que nos revelan el misterio profundo de Dios, sino que es Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado crucificado y que Dios después de la muerte ha hecho resucitar, Jesucristo es el libro de Dios, es el tratado De incamatione Verbi (4)escrito en la carne y en la sangre de un hombre, que era Hijo del hombre e Hijo de Dios. Dios nos habla siempre mediante cosas concretas. Jamás ha definido lo que es el mismo, sin embargo, en Cristo, en los Santos, en la Virgen, nosotros vemos lo que es Dios. Así en nosotros Dios no pide palabras, ni sentimientos, sino la total consagración de nuestra vida. Y mediante nuestra consagración y encarnación del misterio divino Dios quiere comunicar su verdad y también la verdad de los hombres nosotros .Piensen, el rostro sereno y sonriente de un fraile, el corazón humanísimo de un fraile revela a Dios a los hombres. Y revelando a Dios, revela a los hombres lo que el hombre puede ser cuando vive su pleno misterio, que es un misterio terreno y un misterio celestial, humano y divino, visible e invisible, la revelación de Dios en nuestra carne, en nuestra dimensión humana en nuestro perfil humano. Dios tiene que revelarse mediante una luz nueva, mediante pensamientos nuevos, sentimientos nuevos, un modo de actuar diferente, una luminosidad es la humanidad de Dios completamente religioso. Y esta luminosidad es la humanidad de Dios completamente florecida en una criatura que cree en Dios en la vida religiosa

Queridos hermanos y hermanas, estos son mis deseos de Navidad para ustedes; que puedan tolerar y dejar acaecer nuevamente que Jesús, el Hijo de Dios, pueda nacer en nosotros. ¡El Hijo de Dios que quiere revelarse mediante la luz nueva, los pensamientos nuevos, los sentimientos nuevos, la manera de actuar diferente y la luminosidad del rostro de cada persona creyente y religiosa!

¡De corazón a todos lers deseo, también en nombre de todos los hermanos de nuestra comunidad de la Curia General de San Marcelo en Roma, una Feliz Navidad un Próspero Año Nuevo!

  !

fray G ottfried M. W olff, O.S.M.

Prior General

Roma, 27 de noviembre de 2016

Primer Domingo de Adviento

Prot. 400/2016

 

1 Segunda lectura de la Misa de Navidad en la noche.

2 Angelus Silesius: Nombre latín asumido en el bautismo católico del poeta alemán Johann Scheffler (Breslavia

1624 - ivi 1677). Estudió en las universidades de Estrasburgo, Leida y Padua, donde en 1640 se alureó en

medicina. Convertido en 1653 al catolicismo tomó en 1661 las órdenes sacerdotales.

3 Giovanni M. Vannucci (1913 - 1984): Fraile Siervo de María y teólogo italiano. En 1967 inició una nueva

comunidad dedicada al trabajo, a la hospitalidad y oración; La Ermita de San Pietro a Le Stinche, en el Chianti.

Sus actividades y su enseñanza fueron de inspiración para varias comunidades de los Siervos de María a Le

Stinche e Montefano (Centro studi biblici Giovanni Vannucci) y para fray Ermes M. Ronchi Siervo de María

teòlogo.

4 Tratado teològico D ell’Incarnazione.


martes, 6 de diciembre de 2016

SALIDA PROCESIONAL NIÑO JESÚS DEL DULCE NOMBRE


18 de diciembre.
La celebración de la Eucaristía y Procesión de la imagen de nuestro Niño Jesús tendrá lugar este año en las vísperas de Navidad debido a que la fiesta de la Sagrada Familia- día que tradicionalmente lo viene haciendo- se celebra el viernes día 30 al caer la solemnidad de la Natividad y de Santa María Madre de Dios en los dos domingos de este tiempo. La celebración en este día de la festividad de la Expectación o de Nuestra Señora de la O en la que la Iglesia se regocija ya por el pronto nacimiento del Mesías lo hace muy apropiado, dentro de las celebración de la octava previa conocida por la aclamación de las Antífonas Mayores y en las que antiguamente se iniciaba el tiempo litúrgico de la Navidad.
La Eucaristía se celebrará como siempre en el templo de Santa María y coincidente con la Misa parroquial a las 11,00 hrs. A continuación se celebrará la procesión con la Imagen que recorrerá diversas calles y se recogerá en esta ocasión en la iglesia conventual de las Descalzas, ya que en ese día la Hermandad de la Esperanza celebra la Función a su Titular en el Salvador.

LAS ANTÍFONAS MAYORES
Las antífonas mayores son breves oraciones dirigidas a Jesucristo, que condensan el espíritu del Adviento y la Navidad.
Según el concilio de Zaragoza (año 380), el 17 de diciembre era el día inicial de la Navidad, e idéntica fecha eligió  la liturgia de la Iglesia Romana para comenzar la segunda etapa del Adviento, dedicada a preparar más directamente las fiestas navideñas, lo que imprime un carácter especial a las lecturas y oraciones de la liturgia.
Las lecturas de la Liturgia Eucarística, Oraciones Presidenciales, y la propia liturgia de las horas están dirigidas a animar y recordar el pronto nacimiento de Jesús tal como cantan las  “antífonas mayores”, que se cantan en Vísperas.
Todas ellas comienzan por la exclamación admirativa “O” (en latín, en español comienzan por “Oh”) y van seguidas por los títulos divinos del Verbo encarnado. La liturgia romana contemporánea conserva las 7 más primitivas. En la antigüedad, se cantaban con especial solemnidad en las catedrales y monasterios, reservando una antífona para cada una de las dignidades de la comunidad, que la entonaba solo. Después le respondía el coro, repitiéndola. Son un magnífico compendio de la cristología y, a la vez, un resumen expresivo de los deseos de salvación de toda la humanidad, tanto del Israel del Antiguo Testamento como de la Iglesia del Nuevo.
. Todas comienzan expresando la sorpresa de la Iglesia ante el misterio de un Dios hecho hombre, por lo que dice con asombro: “Oh”. La colocación de esta aclamación inicial sirve para subrayar la fascinación de quien contempla algo inaudito, verdaderamente admirable. Continúan las antífonas con una comprensión cada vez más profunda del misterio de Cristo, sirviéndose de títulos y expresiones de la Biblia. Jesús es aclamado como Sabiduría, como Pastor, como Sol, como Rey, como Dios-con-nosotros. Todos estos títulos son necesarios para comprender mejor la identidad del Señor Jesús, aunque todos ellos son insuficientes, ya que el misterio de Cristo nunca puede ser totalmente explicado con palabras. De ahí que la exclamación admirativa “Oh”, con la que inicia cada una de las antífonas, sea tan importante. 

Después de aclamar a Cristo con títulos diversos, todas las antífonas terminan con la súplica: “ven” y una indicación de los efectos que se esperan de su venida: la liberación del pecado y de la muerte, la enseñanza de la verdad, la salvación eterna. Además de cantarse en Vísperas, se proponen, algo resumidas, como versículo del aleluya antes del evangelio de la Misa.
En el original latino, comienzan de la siguiente manera:
O Sapientia = sabiduría, Palabra de Dios dirigida a los hombres.
O Adonai = Señor poderoso (así se nombra a Dios en el Antiguo Testamento).
O Radix = raíz, renuevo de Jesé (padre de David).
O Clavis = llave de David, que abre y cierra.
O Oriens = oriente, sol, luz.
O Rex = rey de paz.
O Emmanuel = Dios-con-nosotros.

Leídas en sentido inverso, las iniciales latinas de la primera palabra después de la “O”, forman el acróstico “ero cras”, que significa “seré mañana, vendré mañana”. Estamos, finalmente, ante la respuesta del Mesías a la súplica de sus fieles, que le dicen: “Ven pronto”. Esta idea, escondida en las antífonas, se formula con claridad en los textos litúrgicos del día 24 por la mañana: «Hoy sabréis que viene el Señor, y mañana contemplaréis su gloria»; «Mañana será el día de vuestra salvación, dice el Señor de los ejércitos»; «Mañana quedará borrada la maldad de la tierra y será nuestro Rey el Salvador del mundo»; «Mañana quedará borrada la iniquidad de la tierra y sobre vosotros reinará el Salvador de mundo». Por la tarde, la Iglesia afirma convencida: «Cuando salga el sol, veréis al Rey de reyes, que viene del Padre, como el esposo sale de su cámara nupcial». Los anuncios de los profetas, las esperanzas de la Iglesia, finalmente, van a tener cumplimiento.

viernes, 2 de diciembre de 2016

RED DE ORACION POR LAS VOCACIONES: ORACION MES DE DICIEMBRE


En este mes, todos pediremos al Señor por las vocaciones sacerdotales a través de una oración de san Juan Pablo II: 
"Padre santo, fuente perenne de la existencia y del amor, que en el hombre viviente muestras el esplendor de tu gloria, y pones en su corazón la simiente de tu llamada, haz que ninguno, por negligencia nuestra, ignore este don o lo pierda, sino que todos, con plena generosidad, puedan caminar hacia la realización de tu Amor.

Virgen Santísima, que sin dudar te has ofrecido al Omnipotente para la actuación de su designio de salvación, infunde confianza en el corazón de los jóvenes para que haya siempre pastores celosos, que guíen al pueblo cristiano por el camino de la vida, y almas consagradas que sepan testimoniar en la castidad, en la pobreza y en la obediencia, la presencia liberadora de tu Hijo resucitado. Amén"

viernes, 4 de noviembre de 2016

RED DE ORACION POR LAS VOCACIONES: ORACION MES DE NOVIEMBRE



“Iluminados y animados, por tu Palabra, te pedimos, Señor, por todos aquellos que ya han seguido y ahora viven tu llamada.

¡Sostenlos en las dificultades, confórtalos en los sufrimientos, asístelos en la soledad, protégelos en la persecución, confírmalos en la  fidelidad.

Te pedimos, Señor, por aquellos que están abriendo su alma a tu llamada o se preparan ya a seguirla. Que tu palabra los ilumine, que tu ejemplo los conquiste, que tu gracia los guie hasta la mesa de las sagradas órdenes, de los votos religiosos, del mandato misionero.

Que tu Palabra, Señor, sea para todos ellos guía y apoyo para que sepan orientar, aconsejar  y sostener a los hermanos con aquella fuerza de convicción y de amor que Tu posees y que Tu sólo puedes comunicar”.

Pablo VI, Jornada Mundial de oración por las vocaciones. 1978


domingo, 14 de agosto de 2016

EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN





El 1º de noviembre de 1950 el Papa Pío XII, en la Constitución Munificentisimus Deus, proclamó como Dogma de Fe para los católicos la Asunción de María:
"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".
La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.
La  Asunción de María en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe católica, ¿Qué es un Dogma? Puesto en los términos más sencillos, Dogma es una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradición), y que además es propuesta por la Iglesia como realmente revelada por Dios
En este caso se dice que el Papa habla "ex-cathedra", es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intención de proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Católicos.
 El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica afirma: 
"La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966) y nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamación del Dogma: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte".
Y el Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos:
"El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio" (JP II, 2-julio-97).
"Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos" (JP II , Audiencia General del 9-julio-97).

jueves, 24 de diciembre de 2015

CULTOS EN LA FESTIVIDAD DE LA SAGRADA FAMILIA: VIGILIA Y PROCESIÓN.



Con motivo de la festividad de la sagrada Familia, nuestra Fraternidad celebrará  el sábado día 26 de diciembre una Vigilia de Oración por la Iglesia perseguida recordando el II Dolor de María, la Huida a Egipto. Según fuentes Vaticanas son 200 millones de cristianos los que sufren persecución, en el último año han sido asesinados más de cien mil personas por motivo de estar bautizados. El Papa ruega continuamente para que tengamos presentes a la Iglesia que sufre esta atroz persecución.
La Vigilia por los cristianos perseguidos tendrá lugar a las 17:30 horas en el Convento de Madre de Dios, con motivo del Año Jubilar Dominico y del V Centenario de la Fundación de este monasterio.
Al día siguiente, domingo, y desde ese mismo templo procesionará la imagen del Niño Jesús de la Orden Servita. Saldrá a las 10 de la mañana acompañado del Coro de campanilleros Virgen de Gracia, siendo trasladado para presidir la eucaristía Parroquial en Santa María a las 11 horas. La Solemne y Letífica Procesión de Navidad tendrá lugar a partir de las 12 horas y visitará los conventos de Santa Clara y de las Agustinas Descalzas, acompañado de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de Gracia.
Persecución es todo trato injusto sufrido por los cristianos como consecuencia de su fe. No se trata sólo de la violación del derecho a elegir su religión, sino de toda discriminación o trato vejatorio y que viven indefensos en medio de un ambiente hostil y sin libertad.

Una característica de la persecución es que no surge por casualidad, sino que es premeditada y organizada. Otra característica es que tiene distintos niveles, que van desde la opresión hasta la violación de los derechos fundamentales, como negar el acceso a la educación y al trabajo. A largo plazo puede desembocar en una severa persecución, para terminar tratando a los cristianos como ciudadanos de segunda clase a quienes no se les respeta ni los derechos más básicos. Los cristianos están entre los grupos religiosos más perseguidos del mundo

martes, 7 de abril de 2015

CELEBRACIÓN PASCUAL



Con motivo del tiempo de Pascua nuestra Fraternidad celebrará el próximo viernes día 10 solemnes cultos en honor de Nuestra Señora de los Dolores, con la salutación y coronación de flores de la Imagen siguiendo una ancestral costumbre de las comunidades servitas, e igualmente se celebrará la festividad de la Misericordia Divina en honor de nuestro Señor.   

A las 18 horas se iniciará la felicitación Pascual a nuestra Madre y posteriormente se tendrá la Exposición Solemne del Santísimo Sacramento y meditación a cargo del Vicerrector del seminario Metropolitano de Sevilla. 




La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).

Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia; confesarse -para la cual es indispensable realizar primero un buen examen de conciencia-, y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia.




La escencia de la devoción

La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos fundamentales:

1. Debemos confiar en la Misericordia del Señor.  Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: "Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina".

2. La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias.  "Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad".

3. La misericordia define nuestra actitud ante cada persona.  "Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia".

4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias.  "Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio".


5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia

al día. "Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas".
La Santa Sede decreta día de la Divina Misericordia

Una propuesta de Santa Faustina Kowalska

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 23 de mayo del 2000 un decreto en el que se establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia»

El decreto vaticano aclara que la liturgia del segundo domingo de Pascua y las lecturas del breviario seguirán siendo las que ya contemplaba el misal y el rito romano.

lunes, 22 de diciembre de 2014

MENSAJE DE NAVIDAD DEL PRIOR GENERAL




Ave María
Estimadas hermanas y hermanos:
                ¿Porqué la noche del 24 de diciembre dejamos la comodidad de nuestras casas para ir al templo y celebrar la liturgia solemne de la Navidad? Es cierto que muchos dirán: esta no es una buena pregunta. Lo hacemos cada año. ¡Siempre ha sido así! En realidad parece ser así. Parece que hacemos simplemente lo obvio. Sin embargo podemos preguntarnos; ¿en realidad es obvio que ya tarde, p o r la noche, salga uno de casa y se dirija a la oscuridad?
                No es obvio, así como no lo fue en aquella primera noche, cuya memoria celebramos en Navidad, cuando los pastores en Belén, caminaron en la oscuridad de la noche atravesando los campos. Primero los pastores y luego un grupo poco más estimado de la sociedad hicieron ese camino, sólo porque del Mensajero de Dios, habían escuchado ese mensaje grande e increíble: “ Hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor” (Le 2, 11) ¡Hay un Salvador para vosotros! Entiéndanlo todos: ¡Hay un Salvador para vosotros!
                Es también para nosotros un gran mensaje, para nosotros que somos personas inquietas e indefensas, que muy seguro  no sabemos de dónde venimos ni a dónde vamos, que nacimos en este mundo y que partiremos de este mundo en la oscuridad misteriosa de la muerte, éste es también para nosotros un gran mensaje: Hay un Salvador para ustedes, uno que puede y quiere curarlos, un Señor a quien se pueden dirigir y decir: Señor, escúchame; Señor ¡ten piedad! El es el castillo donde se puede encontrar refugio y seguridad, es el fundamento de sus vidas; el punto de referencia que brilla como una estrella a la cual pueden seguir; un Salvador que da calor como el sol, que ama con un padre, que ama como una madre y cura como un buen médico. Hombres y mujeres, hay un Salvador para vosotros: ¡Cristo, el Señor, que ha nacido en la ciudad de David, en Belén!
                Este es el mensaje que hemos escuchado nosotros, el mismo que escucharon los pastores. Lo hemos escuchado en la voz de los mensajeros que Dios ha enviado a nuestras vidas: nuestros padres que nos lo han contado desde que éramos niños; aquel mensaje que al mismo tiempo ellos habrían escuchado de sus padres, es el mismo que se ha trasmitido de generación en generación durante muchos siglos.
                Es el mensaje que los Apóstoles, dejando el Cenáculo, han proclamado como la buena y grande noticia: Entiéndalo todos: hay un Salvador para nosotros: es Cristo, el Señor, que murió en la cruz y que Dios ha resucitado de entre los muertos ¡Jesús, nacido de María en la gruta de Belén!
                El Salvador que nosotros los cristianos honramos, es el Salvador que ha surcado los terrenos del sufrimiento humano y de la muerte, el Salvador que Dios Padre ha hecho volver a sí, en la resurrección. No hay felicidad en la Navidad sin la cruz sobre la cual sufrió nuestro Señor. Es muy cierto: así como creemos que en la Navidad no se celebra el nacimiento de cualquier niño, sino el nacimiento de un niño que es verdadero Dios y verdadero hombre, quien ha tomado nuestras debilidades, nuestros sufrimientos y nuestros dolores, así es como dejamos en esta noche la comodidad de nuestras casas para presentarnos en el templo: ¡buscando a nuestro Salvador!, ¡buscando a nuestro Dios!
                No solamente nosotros lo buscamos. Todos, aún los que no son conscientes de ello, lo buscan . Aquellos que buscan la verdad, a él lo buscan; aquellos que tienen hambre de felicidad, a él lo buscan; aquellos que no tienen amor, a él lo buscan; aquellos que no tiene casa ni patria, a él lo buscan; también los buenos y los malos, los creyentes y los no creyentes. Todas las personas que tienen en su corazón una inquietud, están en busca de él. Mientras respiremos estaremos a él buscándolo. Mientras tengamos los ojos abiertos, lo estaremos buscando a él. Hasta donde podamos ir, estaremos en su búsqueda. Hasta donde podamos pensar, lo estaremos siempre buscando. ¡Toda la humanidad a él lo busca!
                Pero no todos lo encuentran. Como los ángeles decían: “Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre” (Lc 2, 12). Encontrarán solamente a un pobre niño, pequeño, envuelto con delicadeza en pañales pero ¡recostado en un pesebre!
                Todas las personas buscan al Dios que salva, al Salvador y Señor de sus vidas. Pero lo podrán encontrar solamente aquellos que estarán dispuestos a buscarlo donde solo se puede encontrar: en un niño que en un establo, ha nacido de padres pobres. En un primer momento los pastores se pudieron haber desilusionado cuando, después de haber hecho un largo viaje encontraron sólo a María, a José, al niño y nada más; en el establo no había ninguna luz brillante ni voces celestiales.
                Sin embargo las Escrituras dicen: “Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado” (Lc 2, 20). Aun en la oscuridad de la fe ¡los pastores comenzaron a creer que el gran Dios, que ni los cielos pueden contener, se hizo presente entre ellos en la persona del pequeño niño recién nacido!
                De la misma manera, cuando estemos dirigiéndonos de nuevo al templo durante la noche de Navidad buscando al Dios de nuestras vidas, lo podremos encontrar solo si lo buscamos ahí donde se puede encontrar: en el “pobre establo” de su Iglesia, en la “casa derruida” de un cristianismo dividido, en medio de un pueblo que es pueblo de pecadores y que no siempre hace progresos en la reconstrucción del Templo vivo de Dios. Dios puede ser encontrado en las especies del pan y del vino. El niño en el pesebre y el Señor en la cruz comparten la suerte de los pobres y de los desesperados. Nuestro Salvador extiende sus brazos sobre todos aquellos que viven sin esperanza, sobre los que no pueden amar y sobre los que no son amados. Nuestro Señor tiende las manos hacia las guerras en todo el mundo, hacia los que dominan, hacia los fuertes, hacia el vacío de los bien nutridos, hacia la desesperación humana, ¡hacia nuestro hielo, nuestro mundo, nuestra Iglesia, nuestra historia!
                Mi deseo para esta Navidad es que todos aceptemos, como los pastores, el pobre signo del establo que se nos da y reconozcamos ahí a nuestro Dios que se hace presente en su pequeña, pecadora, defectuosa y seguido pedante Iglesia; reconozcamos al Dios que sufre y muere en la cruz, al Dios que vive junto a nosotros, al Dios presente en el pan y el vino. Deseo que sepamos reconocer el amor de Dios que se ha hecho pequeño para que el pastor más pobre y hasta el último pecador puedan confiar en él y escuchándolo, crean en el mensaje maravilloso: “ No teman. Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías” (Lc 2, 10-11). ¡Escuchará quien tiene oídos! ¡Se sorprenderá quien tiene ojos! !Gozará quien tiene corazón!
                A todos vosotros, y en nombre de los frailes de la Comunidad de San Marcelo en Roma, les deseo una muy ¡feliz Navidad y un año nuevo lleno de bendiciones!
Bengaluru (India), 30 de noviembre de 2014
ler. Domingo de Adviento, inicio del Año de la Vida Consagrada
Fray Gottfried Mª, Wolff, O.S,M,
Prior General

martes, 4 de marzo de 2014

COMUNICACIÓN A NUESTROS HERMANOS

Con motivo del inicio de la Cuaresma, el Consejo de Gobierno de la Orden ha enviado a todos los hermanos una carta para motivar una vivencia más cristiana de este tiempo y a la vez a animar a revisar nuestro compromiso cristiano.
Hoy miércoles de ceniza celebraremos comunitariamente con nuestra Parroquia el rito de inicio del tiempo cuaresmal, la Santa Misa será a las 19:00 horas en la Prioral
CONVOCATORIA.
Es Cuaresma, un tiempo para el perdón y la reconciliación que iniciamos con la imposición de la ceniza en nuestra Parroquia.  Es tiempo de abrirse a la misericordia divina a través de la oración, el ayuno y la limosna.
En el evangelio de Mateo, Jesús nos ofrece tres herramientas, tres acciones para renovar nuestro seguimiento de Jesús: la oración, el ayuno y la limosna. ¿Cómo y cuándo será mi oración? ¿De qué cosas ayunaré este año? ¿Qué gesto de amor haré en favor de mis hermanos, en especial de los más necesitados?
* Sin oración no hay experiencia de Dios. Entendemos con frecuencia la oración como “pedir” ayuda al Señor cuando estamos en apuros. Orar es, sobre todo, escuchar a Dios, que nos habla a través de su Palabra, de las personas y de los acontecimientos.
* Ayunar no es hacer un ejercicio de autocontrol para demostrar el autodominio de uno mismo o para tener satisfecho a Dios. Esto será útil sólo si nos hace amar más a Dios y a nuestro prójimo. Recordemos la Escritura: “El ayuno que yo quiero es este: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cerrojos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que está desnudo, y no cerrarte a tu propia carne” (Isaías 58, 6-7) No se trata sólo de privarse de comer carne, también podemos ayunar de televisión, de tabaco, de fútbol, de internet. ¿Para qué? Para ser más libres y dedicar nuestro tiempo al que más nos necesita.
* Dar limosna puede ser relativamente fácil. Quizá tranquilicemos nuestra conciencia, pero esto no es suficiente si no nos mueve el espíritu de caridad que nos hace ser solidarios con el sufrimiento de nuestro prójimo en estos tiempos de crisis. No basta con dar dinero, también tiempo o cariño o esperanza...
Para nosotros este año es un tiempo especialmente fuerte, pues debe ayudarnos a reflexionar sobre cómo vivimos nuestra vida cristiana como servitas  y a la vez lleno de momentos en los que podemos acercarnos a la oración comunitaria como fraternidad y a las celebraciones que en unión de nuestra Parroquia nos ayudarán a celebrar plenamente la Resurrección de Cristo, tras su Pasión y Muerte.
   Consejo de Gobierno.
   OSSM de Carmona

martes, 13 de agosto de 2013

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA. UNAS PALABRAS DEL PRIOR GENERAL



       Queridos hermanos,
       Reciban un cordial saludo en el Señor y Santa María.
    En este mes de agosto la Iglesia celebra la solemnidad de la Asunción de María. Tradicionalmente los Siervos de María decimos que nuestra Orden nació el día 15 de agosto de 1233, el día que celebramos la Asunción de María y en nuestras Constituciones afirmamos que nos inspiramos constante-mente en María, Madre y Sierva del Señor y que fieles a nuestra vocación de servicio procuramos comprender el significado de Santa María para el mundo contemporáneo. Por eso es que nosotros queremos ser lo que Ella es. Por eso creemos que la Asunción de María como la Resurrección de Cristo, es nuestra prueba y nuestra esperanza de que el amor es realmente más fuerte que la muerte. Por eso, esta solemnidad nos invita a vivir intensamente una verdad fundamental de nuestra fe: la plena participación de María al triunfo glorioso de la Resurrección de Jesucristo; y esta verdad nos recuerda, que todos estamos llamados, como María, a alcanzar esta integridad. No olvidemos que María sola-mente ―se nos adelantó‖ en esta peregrinación que es de todos los cristianos. La Asunción nos ayuda, además, a renovar nuestra fe en Cristo, en su amor, en su misericordia. Nos ayuda a abrir de par en par las puertas de nuestro corazón al Señor, para que irrumpa con toda su fuerza, porque sabemos que “el amor de Cristo nos hace íntegros; por ello la Madre, mediante el Hijo, vive íntegramente en Dios. En Ella se ha realizado el primer éxodo de la creación hacia el Creador”.
       En este mes de agosto celebramos también la fiesta de San Felipe Benicio que guió a la Orden con sabiduría y prudencia y con su testimonio atrajo a muchos frailes que destacaron por una vida evangélica y de fiel servicio a Nuestra Señora. Dice la ―Leyenda de San Felipe‖, que murió el día de la octava de la Asunción de María del año 1285. Nuestro hermano, padre y amigo san Felipe nos ayude a dar testimonio de nuestra vocación de Siervos de María, con fidelidad, misericordia y coherencia.
Bueno hermanos, que les vaya bonito. Vivamos con entusiasmo y convicción las fiestas de nuestra Orden y contemos a los demás la belleza de nuestro patrimonio espiritual, histórico y cultural de nuestros 780 años de vida
       Que María Asunta y San Felipe nos acompañen en nuestras subidas y bajadas, en los cielos y en la tierra, para que logremos ser siervos buenos y fieles. Buen trabajo y hasta la próxima,
         Fray Ángel María Ruiz Garnica


         Prior General

jueves, 7 de febrero de 2013

PALABRAS DEL PRIOR GENERAL CON MOTIVO DE LA CUARESMA



Queridos hermanos,
El día 13 de este mes de febrero iniciamos el tiempo de Cuaresma. Como bien saben la Cuaresma es un tiempo de conversión y de reconciliación, un tiempo que nos invita a anunciar el Evangelio del amor y de la humildad con la propia vida. Vivir, pensar, actuar con humildad y con amor es esencial para quien se dice cristiano.
Me viene a la mente un pensamiento del gran escritor ruso Fëdor Dostoevskij: ¿Debo recurrir a la fuerza o a la humildad del amor?.  Escoge siempre la humildad del amor. El amor y la humildad juntos son una fuerza extraordinaria, la fuerza más grande de todas, que no tiene comparación". Ojala podamos hacer nuestras estas palabras comprendiéndolas y viviéndolas; en esta Cuaresma intentemos poner en práctica la humildad y el amor; nos sorprenderemos al ver cómo cambian las cosas.
En este mes recordamos también a nuestros Siete Santos Fundadores, amigos, padres y hermanos nuestros que nos han enseñado, aunque no siempre los imitemos, a dar testimonio del Evangelio en comunión fraternal y a vivir al servicio de Dios y del hombre, inspirándonos constantemente en María, Madre y Sierva del Señor.
El día 15 de enero de 1888, hace 125 años, nuestros Primeros Padres fueron canonizados por el Papa León XIII, junto a los santos jesuitas españoles Pedro Claver y Alfonso Rodríguez.
Hoy, los Siete siguen recordándonos que nuestra historia y nuestra espiritualidad además de ser hermosas, son de gran actualidad y que por lo mismo vale la pena ser Siervos de María.
Buen trabajo. Que tengan una buena Cuaresma y una confortante fiesta de nuestros Siete Santos Fundadores.
In Domina nostra,
Fray Angel