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jueves, 19 de mayo de 2022

FIESTA DE LA TRASLACIÓN DE SANTO DOMINGO.

 

 
 
 Con motivo de la antigua conmemoración de la Orden de Predicadores en honor a su fundador, la comunidad de Religiosas Dominicas Hijas de Nuestra Señora de Nazareth lo celebrará este año en esta fecha, trasladando los tradicionales cultos de agosto. 
El triduo se iniciará el domingo 22 de mayo a las 19:45 hrs con el rezo del Santo Rosario y a continuación la celebración de la Eucaristía que presidirá el Rvdo. P. Fray Emilio García Álvarez, O.P., Prior del Convento de santo Tomás de Aquino de Sevilla. Concluyéndose estos cultos el martes día 24 fiesta de la traslación.  
Nuestra Fraternidad seglar participará activamente en la instalación y organización de estos cultos colaborando con la comunidad dominica de Carmona 
 Fiesta de la Traslación de Santo Domingo.
 
 

 
 
 Desde antiguo la Orden de Predicadores ha celebrado a su fundador el 24 de mayo con motivo de conmemorarse en ese día el primer traslado y reconocimiento de sus reliquias. 
Santo Domingo de Guzmán falleció el 6 de agosto de 1221, cuando ya la recién fundada Orden de los predicadores contaba con sesenta comunidades en funcionamiento. En 1234 sería canonizado por el Papa Gregorio IX, durante esos años su sepulcro en Bolonia se convirtió en lugar de peregrinaciones y los exvotos por curaciones y milagros colgaban por toda la pequeña iglesia, pero los frailes dominicos arrancaban todos esos símbolos para evitar cualquier alusión al uso de enriquecimiento por medio del cadáver del santo. Poco después se decidió derribar la capilla y levantar un nuevo templo quedando por mucho tiempo el sepulcro de santo Domingo a merced de las inclemencias del tiempo, lo que a algunos piadosos moció a trasladar los restos a un nuevo sepulcro, ante más de 300 frailes, los legados pontificios y autoridades civiles se procedió abrir el sepulcro y reconocer el cadáver que se suponía estaría desecho debido al haberse expuesto a la intemperie. 
El 24 de mayo, lunes de Pentecostés, se retiró la loza de piedra que cubría hacía doce años los restos de Santo Domingo, todos percibieron el olor perfumado que se desprendían de ellos a pesar de que sólo se conservaban los huesos que se colocaron en nuevo ataúd de madera de cedro produciéndose ese día numerosos milagros lo que promovió al pontífice a iniciar el proceso de canonización, siendo elevado a los altares expedida en Rieti, el 3 de julio de 1234. Desde entonces la comunidad dominicas ha celebrado tradicionalmente este día de la Traslación como fiesta dedicada a Santo Domingo.

lunes, 2 de mayo de 2022

SAN PEREGRINO LAZIOZI

 


La figura y devoción a San Peregrino  ha conocido en los últimos decenios una gran difusión mas allá de la que le profesa desde hace siglos la Orden de los Siervos a la que perteneció, siendo de los primeros religiosos en obtener la canonización, que tuvo lugar  1725 aumentó la devoción hacia él y se promovió el culto en la Iglesia universal

La fama de la prodigiosa curación de la pierna de san Peregrino Laziosi afectada por una úlcera gangrenosa considerada incurable, acaecido en 1325, se difundió rápidamente en la Iglesia occidental. Los fieles, y sobre todo los enfermos, empezaron a invocarlo y a pedir su intercesión para obtener alivio a sus sufrimientos o la curación de su enfermedad, motivos que justifica el contar con su propia "leyenda" o texto oficial sobre su vida y camino hacia la santidad (hagiografía).  La figura  y la leyenda  de san Peregrino es particularmente amada en la Orden de los Siervos de María, ya que nos remonta a tiempos cercanos de los orígenes de la Orden: a los años del generalato de san Felipe Benizi (+1285), de los beatos Francisco y Joaquín, con los cuales Peregrino vivió algunos años en la floreciente comunidad de Siena. Dos episodios de la vida de san Peregrino son resaltados por los biógrafos: su conversión y la milagrosa sanación de la pierna infectada por la gangrena. San Peregrino es ciertamente el “rebelde convertido” y “el enfermo milagrosamente sanado”. Pero es también mucho más. Peregrino es el hermano que ama la ley del Señor, y al cual las palabras del salmista le quedan bien: “Beato el hombre que se complace en la ley del Señor, su ley medita día y noche” (Sal. 1, 3); el hermano comprometido en la observancia tenaz de la Regla de san Agustín y de las Constituciones de los Siervos; hermano que transforma lo monótono de lo cotidiano en un „hoy‟ luminoso y perennemente nuevo; el hermano orante, que descansa en la contemplación del Cristo crucificado, ama la oración litúrgica y las vigilias nocturnas, busca el encuentro con el Señor a través de la participación en la eucaristía y la asidua presencia al sacramento de la penitencia; el hermano austero y sobrio, pobre y penitente; el siervo de santa María, su madre y señora, que lo guía y protege en el camino hacia la plena madurez cristiana; el hermano, finalmente, en cuya vida se entrevén los rasgos de la fisonomía espiritual de los Siete primeros Siervos.



SOBRE EL TEXTO DE LA LEYENDA DEL BEATO PEREGRINO DE FORLÍ-

Texto: http://servidimaria.net/sitoosm/es/historia/funo/06.pdf

El documento de más autoridad para San Peregrino es sin lugar a duda su vida o leyenda, escrita hacia el 1350, poco después de su muerte asignada tradicionalmente alrededor de 1345, originariamente  fue compuesta por un fraile de los Siervos, que conoció personalmente a fray Peregrino, o que recogió sus informaciones de testigos oculares.

Ell texto original de esta leyenda primitiva del santo, fue  redactada en latín medieval como se utilizaba en el siglo XIV. Sin embargo poseemos una transcripción de la misma en latín clásico-humanístico, realizada no después de 1483 por Nicolás Borghese (1432-1500), un habitante de Siena eminente en el campo político y cultural, que además de San Peregrino, se interesó en otras figuras de santos y beatos de la Orden de los Siervos: compuso una biografía del beato Santiago Felipe de Faenza, por cuya intercesión había sido curado de una especie de grande depresión y, como los frailes de convento de Faenza lo reservaron con grande y calurosa hospitalidad, aceptó escribir también la vida de San Felipe Benicio y de los beato Joaquín y Francisco de Siena. De una encuesta detallada y minuciosa sobre la manera con la cual Borghese trata sus fuentes, se llegó a las siguientes conclusiones esenciales:

1. El material se refiere substancialmente por completo a la misma Orden.

2. Por brevedad, el autor recurre a frecuentes omisiones. Por ejemplo: a. Los milagros realizados en vida tan numerosos en los textos originales, se reducen a uno o dos. Aquellos después de la muerte se refieren en un máximo de cuatro. b. Los elementos de teología mariana están entre los más omitidos y notablemente escuetos. c. También las citaciones bíblicas resultan con frecuencia olvidadas.

 3. En homenaje al esquema clásico, Borghese, organiza el material seleccionado de las fuentes en tres momentos de las siguiente manera: el anterior al nacimiento con noticias relacionadas a la patria, a sus padres, y a veces, a la futura santidad milagrosamente preanunciada del niño; el período de la vida, con episodios de la infancia, y de la adolescencia, signos precursores de su futura grandeza, el ingreso a la orden, los testimonios de santidad dada por los prodigios y milagros, su muerte, anunciada como de costumbre por un presagio divino; el tiempo después de la muerte caracterizado por los milagros. 4. Borghese transcribe sus fuentes en forma sobria, fiel casi servil mediante varios pasajes sintáctico-literarios. Por ejemplo: una serie de episodios o largos períodos se resumen en base a sus notas cualitativas; o bien se sintetizan con el recurso de preposiciones relativas, participios, el discurso indirecto en lugar del directo.

En conclusión: Borghese añade escrupulosamente a las propias fuentes nada suyo, más que el mínimo. Las omisiones como decíamos, empobrecen sobre todo la parte bíblico-mariana. Sin embargo, lo que conserva en sus textos originales se interpreta con indudable exactitud y cercanía de los mismos. Lo único suyo es la parte literaria. El latín medieval de las fuentes que se le presentaron, considerándolo casi en desuso y poco apreciado con los renovados gustos de la época del renacimiento, se convirtió en el latín armonioso y flamante de la antigua y clásica Roma. Cumplida esta operación, sucedía que con frecuencia los originales caían prácticamente en desuso hasta casi desaparecer. Desgraciadamente, permanece todavía desconocido el texto original que utilizó Borghese para la vida de San Peregrino pero se vislumbra que usó un texto escrito anteriormente.

De los argumentos externos dos tienen una importancia significativa: el esfuerzo del prior general fray Cristóforo Tornielli de Giustinopoli, muerto el 16 de junio de 1485, gracias al cual florecieron en aquella época muchas composiciones relacionadas con los santos de la Orden; y la confrontación entre la vida de Peregrino de Nicolás Borghese y aquella escrita por el oriundo de Forlí Pino de Jerónimo Cedri, en 1528 con la base de un texto auténtico de la misma que existía en un convento local de los Siervos, texto que se perdió alrededor del 1594 “por negligencia de los padres”. La vida de Cedri, como se puede ver en un examen intrínseco, depende efectivamente de una fuente escrita. Y como la vid de Cedri es muy similar a la de Borghese, por consecuencia indirecta (pero válida) se deduce que también Borghese también depende de una fuente escrita. El segundo género de prueba, fundamentado sobre los argumentos internos, se obtiene de una confrontación con la vida del beato Santiago Felipe, redactada directamente por Borghese en base a informaciones orales. Entre los dos textos existen innegables divergencias, pues  en la vida de san Peregrino, escrita en 1483 por Nicolás Borghese, se recoger el eco del testimonio afluente e incisivo de los hermanos que conocieron al Santo. Es más, por el tenor bíblico-espiritual que contiene y por la excepcional inspiración mariana que la caracteriza, la leyenda de San Peregrino puede considerarse una auténtica perla de la literatura hagiográfica florecida entre los Siervos de María, en su primer siglo y medio de vida. En las otras biografías no existe esta referencia a la tradición oral  o testigos oculares.



DATOS BIOGRÁFICOS EN LA LEYENDA.

En la Vida del beato Peregrino de Forlí leemos que Peregrino era Peregrino era hijo único, y por lo tanto sus padres lo amaron tiernamente. Él, despreciando las vanidades terrenas, había decidido desde temprana edad seguir el camino de la virtud (VPF 1). Fortalecido por este firme y santo propósito, un día se dirigió a la iglesia de Santa María de la Cruz y, estando frente a la imagen de la Virgen María, la suplicó que se dignara mostrarle la vía de su salvación. Ella le respondió: "yo también deseo, hijo mío, dirigir tus pasos en el camino de la salvación". […]"no temas hijo: yo soy la madre de Aquél a quien tu adoras crucificado y él me mando a indicarte el camino de la bienaventuranza" (VPF 2). La beata Virgen le habló y después de que "¿Conoces a aquellos religiosos que se llaman 'Siervos de la Virgen María'? y añadió: "Te llamas Peregrino; entonces serás peregrino de nombre y de hecho. Es necesario que te encamines hacia Siena; llegado ahí, encontraras a estos santos hombres en oración: suplícales que te reciban en su familia" (VPF 2). Él fue acompañado de un ángel (VPF 3; cf. Tb 5, 1) y entró en la Orden de los Siervos.



Según el Chronicon[8] (1567) de fray Miguel Poccianti (1536-1576), San Peregrino de 18 años tuvo una experiencia fuerte de conversión en Forlí, su ciudad natal, en los tiempos del entredicho (26 de marzo de 1282 al 1º de septiembre de 1283), pena canónica que prohibía la celebración de los divinos oficios, para reportar a la obediencia al Sumo Pontífice los de Forlí rebeldes. En el año de 1283, san Felipe Benicio, de paso por Forlí, invitó a los ciudadanos gibelinos a la reconciliación con la Sede apostólica y a la paz. Algunos de ellos, haciendo burlas de las amonestaciones del Santo, lo golpearon y lo echaron de la ciudad. Uno de los agresores, en el cual la tradición ha encontrado en el joven de 18 años Peregrino Laziosi, impactado por la mansedumbre con la cual san Felipe había soportado las ofensa, le pidió perdó0n y, bajo la influencia de la gracia, decidió cambiar de vida y los suplicó acogerlo en la Orden de los Frailes Siervos de Santa María. 2. Estos episodios han dado origen a la tradición de invocar la protección de san Peregrino, rebelde convertido, para los jóvenes “peregrinos” en búsqueda de la propia vocación, o sea del camino de la salvación (cf. Mt 19, 16; VPF 2), y sobre los jóvenes impulsivos e impetuosos que, como san Peregrino, se dejan involucrar en las acciones violentas de algunas bandas juveniles

martes, 15 de febrero de 2022

DE LOS NOMBRES DE NUESTROS FUNDADORES.


 

En torno a una nueva donación para nuestro archivo. En la celebración de la Solemnidad de nuestros Siete Santos Fundadores la Fraternidad ha recibido la donación de un grabado en técnica de aguafuerte, obra italiana editada en Roma en 1814 y realizada por Giussepe Antonelli, - consta en el certificado de la librería de antiguo donde se ha adquirido, la Antiquaria Sant´Angelo situada junto al arranque del famoso puente del que toma su nombre en la capital italiana-. 

 La estampa nos presenta a la Santísima Virgen haciendo entrega del escapulario al grupo de los siete fundadores, situados sobre un montículo que nos refiere la aparición que según la tradición tuvo lugar en Monte Senario. La fecha del 11 de febrero inscrita hace referencia al día en el que se conmemoraban los entonces beatos en el calendario romano. En la actualidad el 17 con motivo del aniversario de la muerte de san Alejo. 

Esta nueva donación que viene a enriquecer nuestro archivo nos mueve a presentar brevemente la cuestión de los diferentes nombres con los que se ha conocido a algunos de nuestros fundadores.

 Sobre los nombres de nuestros Siete Santos Fundadores. 

 A los largo de los últimos siglos se han conocido o denominado a cada uno de los padres fundadores de la Orden de los Siervos con diferentes nombres, cuestión que quedó dirimida en el momento de su canonización.

 En 1884 se retomaba por decisión propia de S.S. León XIII el proceso de canonización de los fundadores de la Orden de los Siervos, era la primera vez y la única en la que la canonización un grupo – no mártires- fue afrontada por la Iglesia. El proceso se encontraba paralizado desde hacía más de 150 años debidas a la restrictivas normativas para la elevación a los altares de cualquier fiel cristiano vigentes desde el Concilio de Trento y dictaminadas posteriormente por diferentes pontífices que casi imposibilitaban tal determinación. El Papa reconocía cuatro milagros realizados bajo la invocación del grupo y no por alguno de ellos en particular. Tres años más tarde el 27 de noviembre de 1887 se reconocían oficialmente y el siguiente 15 de enero se canonizaba al grupo de los Siete Santos Fundadores en unas circunstancias políticas y sociales que impidieron la solemnidad de tal celebración y que hubo de acomodarse a los espacios internos del Vaticano debido a la persecución y secuestro del papado tras la reunificación italiana. 

Durante el proceso hubo que fijar y determinar la lista nominativa de aquellos siete mercaderes florentinos, miembros de la sociedad Mayor de Santa María, que dieron origen a la Orden debido a la existencia de varias listas. Sólo los nombres de Alejo y Bonfilio cuentan con total respaldo histórico. 

 Hasta el momento, la lista más antigua de sus nombres aparece en el texto Dialogus de origine Ordinis Servorum, de fray pablo Attavanti, obra escrita hacia el 1465 pero poco difundida. La aceptada en la canonización y de mayor tradicción en la Orden es la que se menciona en los Triunphi de Gasparino Borro, fraile de la Observancia, y publicada en el año de su muerte en 1498. Los redactores de la magna colección Acta Sanctorum (Actas de los Santos) en el siglo XVII tras sus investigaciones llegaron a la conclusión de que la de Borro es la más acertada y es la que la Iglesia propone. 

 La constitución de la Orden a partir de un grupo de siete personas está atestiguada en la Legenda de Origine Ordinis, que es la principal fuente literaria para conocerla y que puede fecharse en las primeras décadas del siglo XIV, este grupo bien determinado, es decir, de siete, y denominado septem viri aparece 11 veces en la Legenda y como septem fratres 8 veces. Los primeros fratres, parentes, inceptores, conditores de los siervos de María fueron también todos florentinos. 

Según Pablo Attavanti en su Diálogos sus nombres fueron: BONFILIO, BARTOLOMEO, JUAN, BENEDICTO GERARDINO, RICOVERO y ALEJO. Poco importaban sus nombres reales para el autor, pues el interés del texto es la de poner en relieve que la Orden nace como deseo de la Santísima Virgen de reunir a aquel grupo de mercaderes que se consagran a Ella como su Señora vistiendo el hábito de su “viudez”. 


 

En la obra del Borro, deudora de la obra de Dante, se nos presenta el Paraíso donde el beato Santiago Felipe de Faenza le muestra a los siete santos fundadores junto a los profetas, patriarcas, mártires y san Agustín. Sus nombres los toma de la Legenda “Vulgata” de san Felipe Benicio donde Bonfilio y Alejo están relacionados con motivo del ingreso de Felipe en la Orden y los otros aparecen a lo largo del texto: Maneto es el inmediato predecesor de san Felipe en el cargo de prior general (antes de 1267); Lotaringo es el sucesor (después de 1285). Víctor, Sostenes y Hugo han sido compañeros de viaje de Felipe. Este apoyo en uno de los textos más antiguos sobre el origen de los Siervos de María da credibilidad a su listado. Posteriormente se añadieron en el siglo XVI sus apellidos que ha dado lugar a algún cambio de su denominación así como datos hagiográficos tomados de la historia de la Orden o de la tradición: 

 • Buonagiunta de Florencia (Manetti), documentada el 7 de octubre de 1251; prior general en 1256 ; murió en 1257 ; fue sepultado en Montesenario, cerca del altar mayor de la iglesia. 

• Buonfiglio da Firenze ( Monaldi ), según la tradición el primero de los siete y su líder; prior de Montesenario el 17 de marzo de 1250 , cuando el obispo de Siena Buonfiglio concedió licencia para la construcción en la ciudad de la iglesia y convento de Santa Maria di Cafaggio, hoy basílica de la Santissima Annunziata en Florencia . En 1251 - 1252 también vivió en Cafaggio, donde recibió en la Orden al joven Filippo Benizi. Según la tradición, murió el 1 de enero de 1262 y fue enterrado en Montesenario. 

 • Amadio da Firenze ( Amidei ), que parece haber pasado toda su vida en el convento de Montesenario. Cuenta la tradición que, a su muerte en 1266 , todos los Padres vieron ascender una llama de fuego, signo y símbolo de su amor a Dios, como su nombre indica. 

• Manetto da Firenze (de Antella ), prior del convento de Lucca en 1264 , fue elegido General de la Orden en 1265 . Renunció al generalato en 1267 y tuvo como sucesor a Filippo Benizi. 

• Uguccione da Firenze ( Uguccioni ), quizás prior de Montesenario en 1259 , de una familia en Città di Castello el 21 de agosto de 1255 , y compañero de Sostegno y Filippo cuando este último, según la leyenda B. Philippi del siglo XIV, curó una pobre leproso. Murió en 1282 , en Montesenario, después de regresar del Capítulo General de Viterbo , el mismo día ya la misma hora que su amigo Sostegno. 

• Sostegno da Firenze (Sostegni), mencionado en la Legenda de Origine también como tío de Fra Lapo da Firenze (28); quizás vicario general en Francia. Murió en 1282 (ver arriba) y fue enterrado junto con los demás fundadores en Montesenario. 

 • Alessio Falconieri , el más conocido de los siete santos. Humilde, ávido de penitencia, incluso en la vejez se dedicó al trabajo material ya la investigación (limosna casa por casa), a pesar de los inconvenientes de la edad y la estación (Legenda de Origine ). Protegió a los jóvenes de la Orden y utilizó el dinero de la vestimenta a la que tenía derecho (una costumbre servita) para enviar a los más meritorios de ellos a estudiar en la Sorbona de París. Vivió casi 110 años y murió en 1310. 

 Ambas obras con su diferentes listados, están preocupadas no por los nombres sino por trasmitir la verdadera experiencia de la fundación de la Orden de los Siervos: un grupo con una sola alma en siete cuerpos, ese es el gran valor que nos trasmite la historia y que conserva el carisma de sus fundadores . 

Fuentes: D.M. MONTAGNA, I nomi dei Sette santi dei Servi. La lista quattrocentesca dell’Osservanza, “Studi Storici OSM”, 38 (1988), p. 21-24. http://servidimaria.net/sitoosm/es/historia/fdos/04.pdf

miércoles, 2 de febrero de 2022

CALENDARIO LITÚRGICO PROPIO DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS: FEBRERO (III)

 


Día 3.  BEATO JOAQUIN DE SIENA RELIGIOSO O.S.M. Memoria obligatoria Recibido en la Orden de los Siervos de María por, San Felipe Benicio, vivió en los conventos de Siena y de Arezzo dando un espléndido ejemplo de sencillez evangélica, humildad y caridad. Su gran amor al prójimo llegó al grado de obtener de Dios llevar, de por vida la enfermedad de un epiléptico al que no había podido confortar con sus palabras. Murió el Viernes Santo del 1305. El culto al beato Joaquín de Siena fue aprobado por Pablo V en 1609.

 


 Día 17. SIETE SANTOS FUNDADORES DE NUESTRA ORDEN. Solemnidad. De la reunión de siete laicos florentinos, acaecida por inspiración de la santísima Virgen, surgió, a mediados del siglo XIII, la familia de los Siervos de María. En su ejemplo de caridad fraterna y de unidad, de contemplación y de humilde servicio al prójimo, de amor y devoción a santa María, se han inspirado, a lo largo de los siglos, los hermanos y las hermanas de nuestra Orden. El ideal que los Siete Santos persiguieron y la santidad que alcanzaron son uno de los frutos más hermosos del movimiento mendicante y de la devoción mariana de aquel siglo. El Papa León XIII canonizó a los Siete Fundadores en 1888.

 


Día 19.  BEATA ISABEL PICENARDI VIRGEN O.S.M. Memoria obligatoria. Isabel Picenardi consagró su virginidad al Señor en la fraternidad de los Siervos de Mantua (Italia), ‘‘perteneciente a la Congregación de la Observancia. La beata Isabel se distinguió por su amor a la Eucaristía y a la santísima Virgen, de la que se consideraba «confidente”. Murió en 1468, a los 40 años de edad. Su cuerpo reposa en Tor de Picenardi, prov. de Cremona. Pio VII aprobó su culto en 1804.

miércoles, 12 de enero de 2022

SANTORAL DE LOS SIERVOS DE MARÍA. ENERO

 


Día  12  SAN ANTONIO MARÍA PUCCI. SACERDOTE OSM.   Fiesta.

Originario de Poggiole, Pistoia, Antonio María Pucci ingresó en la Orden de los Siervos de María a la edad de 18 años. Luego de su ordenación sacerdotal fue enviado a Viareggio donde, tres años después, inició su larga actividad de párroco, que desempeñó con gran celo, prudencia y constante dedicación hasta su muerte, acaecida en 1892. También tuvo varios cargos de confianza dentro de la Orden, que, por entonces, renacía con vigor después de haber sido suprimida por razones políticas. Al iniciarse el Concilio Vaticano II, en 1962, fue canonizado por el Papa Juan XXIII.



 

Día 15. BEATO SANTIAGO DE VILLA . LIMOSNERO TERCIARIO O.S.M. Memoria opcional Siendo un joven y próspero abogado, terciario de los Siervos de María, Santiago lo dejó todo para dedicarse al cuidado de los enfermos y de los pobres, a los que albergó en un hospicio. Por defender esta obra de asistencia, fue asesinado en 1304 por los esbirros de un hombre poderoso, ávido de riquezas. En 1806, el Papa Pío VII autorizó que se le venerara como beato         

martes, 11 de enero de 2022

CALENDARIO LITÚRGICO PARTICULAR DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS. (I)

 


A lo largo de este año vamos a dedicar una entrada mensual  del blog a las diferentes celebraciones propias del calendario litúrgico de la Orden de los Siervos con las breves reseñas biográficas  que contienen. Por este motivo vamos a explicar la importancia que estos calendarios particulares tienen y sobretodo la necesidad de su reforma impuesta por el Concilio Vaticano II, no sólo por fijar determinadas fiestas sino por los criterios seguidos para su realización y sobretodo porque los textos de las celebraciones litúrgicas tienen una especial relevancia en la trasmisión de nuestra fe.

 

Los textos litúrgicos pronunciados en la divina liturgia y las conmemoraciones que se celebran es siempre expresión de la fe de la Iglesia  de ahí el altísimo valor que posee la liturgia que es  una fuente de referencia de la fe de la Iglesia. El antiguo adagio lex orandi, lex credendi - lo que se reza en la liturgia es lo que se cree- pone en relieve la importancia que tiene la liturgia en la vida de la Iglesia, pues antes incluso de la formulación de los distintos dogmas ha  precisado el contenido de la fe ortodoxa,  ya que esta fe se hallaba ya celebrada y cantada por oraciones, himnos y plegarias de la Iglesia, así como por los ritos con los que se celebraba.  Si las primeras comunidades cristianas dieron importancia en primer lugar a la celebración de la Pascua y luego al cíclo navideño, pronto se incorporaron memorias de los mártires. Del 336 se conserva el más antiguo de Roma y en España se conoce el Ordo sanctorum martyrum, de los siglos V­ llamado también calendario de Carmona, esculpido en dos columnas, desgraciadamente con la mitad de la lista: desde navidad hasta san Juan Bautista (24 de junio). 

 

 

El CALENDARIO PERPETUO DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE MARÍA

 

El calendario de la Orden de los Siervos está constituido por 32  festividades de las cuales: dos son Solemnidades, una el 15 de septiembre dedicado a la Virgen de los Dolores como Patrona principal y otra en febrero con motivo de la festividad  de los Siete Santos, como fundadores. Otras siete disfrutan de la categoría de Fiesta,  entre ellas la que dio origen al antiguo viernes de Dolores,  que se denomina: Santa María al pie de la cruz, de igual forma se conmemora a los santos: Felipe Benicio, Juliana Falconieri, Peregrín  Laziosi,   Agustín de Hipona, Antonio Mª Pucci y el día de Todos los Santos de la Orden.  Entre las Memorias Obligatorias de santos y beatos de la Orden se celebra la de la Dedicación de la Basílica de Monte Senario, un total de 9, mientras que otras doce son las Memorias Libres entre las que se cuenta una celebración dedicada en mayo a la Santísima Virgen bajo el título de María, Madre y Mediadora de gracia. La celebración de los fieles difuntos de la Orden en noviembre se considera Conmemoración. La festividad de San José como co-Patrono de la Orden se fija en el calendario propio pero se celebra con el rango de su Solemnidad Litúrgica del Calendario Romano.



 

Clasificación de las celebración de la festividad

Frente a la abundancia anterior a la reforma, se estableció en cinco categorías las  conmemoraciones litúrgicas, que sirven para expresar la jerarquía que tienen las fechas litúrgicas: Solemnidad, Fiesta, Memoria, Conmemoración y Feria. El rango de cada una nos viene dado en el calendario de la Iglesia, el calendario del propio país, y el de la propia comunidad:

 

* Solemnidad: Es la celebración de mayor rango; se caracteriza porque su "día litúrgico" dura más de 24 horas: comienza al atardecer del día calendario anterior, y termina al terminar el día calendario, por lo tanto tiene dos misas (la de la tarde anterior y la del día) que cuentan con dos lecturas propias.

*Fiesta: Es una celebración importante, pero de menor rango que las solemnidades, por tanto dura como un día calendario.

*Memoria: Son las celebraciones de los santos o acontecimientos de la vida de Jesucristo o de la Virgen María de menor rango. No interrumpen por lo general el curso de la lectura bíblica que se venga haciendo.
La diferencia entre memoria "libre" y "obligatoria", es que la memoria obligatoria debe celebrarse y la libre puede omitirse, pero no hay ninguna diferencia en el modo de celebrarlas.

*Conmemoración: Durante los días del 17 al 24 de diciembre, en la Octava de Navidad y en toda la Cuaresma, no se puede celebrar ninguna memoria, por lo que se convierte en "Conmemoración", y es de celebración libre.

*Feria: Son los días litúrgicos que no tienen ninguna de las calificaciones anteriores.  Las ferias tienen secuencias de lecturas que las ligan unas con otras, de manera que en cada tiempo las ferias  van desarrollando el año litúrgico  a través de las lecturas y los textos en general.

 

LA REFORMA DEL CALENDARIO LITÚRGICO

 

A lo largo de los últimos siglos el Calendario Litúrgico de la Iglesia Católica fue aumentando inusitadamente en número de conmemoraciones y fiestas,  a su vez estaban  tipificadas con multitud de ritos celebrativos, que desvirtuaban el verdadero sentido de la liturgia que es la de celebrar el misterio de Dios y de la redención. Esta situación  promovió que en 1948 la Santa Sede constituyera grupos de especialistas para la reforma en profundidad, estos estudios litúrgicos promoverían en parte la celebración posterior del Concilio Vaticano II.

 

El Concilio se ocupó especialmente de la revisión del calendario general y dio normas para la confección de los calendarios particulares de acuerdo con el siguiente principio: "Para que las fiestas de los santos no prevalezcan sobre los misterios de la salvación, déjese la celebración de muchas de ellas a las iglesias particulares, naciones o familias religiosas, extendiendo a toda la Iglesia aquellas que recuer­den a santos de importancia realmente universal" (Sacrosanctum Concilium 111).

 

La reforma profunda del Calendario romano sería aprobado definitivamente por el papa por medio del motu proprio Mysterü paschalis juntamente con el nuevo Ordo Missae el 28 de abril de 1969. Fruto de estudios posteriores para la revisión de los calendarios particulares y los propios de la misa y el Oficio  será la  Instrucción de la Sagrada Congregación para el Culto Divino del 24 de junio de 1970.

  Algunos criterios básicos seguidos para la reforma.

 

El nuevo Calendario general   ordenó  el año litúrgico  buscando conseguir una mejor integración mutua entre el ciclo que recuerda los misterios del Señor y el ciclo que celebra a los santos. Siguiendo además el mandato del Concilio Vaticano II, sólo se introdujeron  en el Calendario general aquellos santos que tienen una importancia realmente universal. El calendario general es obligatorio para todos los fieles del rito romano, mientras que los calendarios particulares lo son en el ámbito que les es propio: diócesis o familias religiosas.

 

La instrucción vino a responder  a la necesidad  de dotar de la debida celebración a los demás santos en los lugares donde se  aconsejan darles culto; es decir, en cada nación, diócesis o familia religiosa de la que cada santo puede ser considerado como algo más propio, lo que obligó a cada diócesis y a las diferentes órdenes religiosas o congregaciones a crear o reformar los calendarios propios ya existentes armonizándolo con el ciclo litúrgico cuyas celebraciones con rango de solemnidades o fiestas se anteponen a las celebraciones particulares y prohibiéndose en domingo toda celebración particular  a perpetuidad.

 

De igual forma en el tiempo de Cuaresma y la Octava de Pascua, así como desde el día 17 al 31 de diciembre, deben estar libres de celebraciones particulares y sólo pueden fijarse memorias libres. Debiéndose suprimir las fiestas duplicadas o con similitudes, razón que llevó a la supresión de la conmemoración  del viernes de dolores a la   Orden de los Siervos ya que existe en el calendario universal la memoria obligatoria de Nuestra Señora de los Dolores  en septiembre, aunque con posterioridad se admitió la celebración con carácter de fiesta propia de la Orden en el V Viernes de Cuaresma de santa María al pie de la cruz con misa y oficio propios.

 

Otro de los rasgos de la confección de los calendarios particulares fue la necesidad de realizar de una cuidadosa investigación teológica, histórica y pastoral evitando conmemorar santos, beatos o hechos de poca o nula credibilidad y que la tradición o la devoción había venido fijando como auténticas. Este examen crítico es previo a la inscripción en el calendario de cada uno de los santos o beatos, siendo necesaria  la comprobación histórica de su vida y actuación, el origen y la difusión de su culto para evitar sobretodo  el rendir culto litúrgico a personajes que no existieron o  que no fuera digno de que se le tributara.

 

Las celebraciones del titular, del fundador canonizado y del patrono principal, sólo podrán contar con un día  con categoría de solemnidad,  las demás deben celebrarse como fiestas. Esto se debe a que la primacía del grado litúrgico de "solemnidad", por ser el máximo rango, desplaza otras celebraciones importantes y  perturban en el Calendario perpetuo.  La elección corresponde a la autoridad suprema de cada familia religiosa en el caso de la Orden de los Siervos se concedería el rango de solemnidad a la festividad de los Siete Santos Fundadores (17 de febrero) y a la de Nuestra Señora de los Dolores (15 de septiembre) como Patrona Principal de la Orden. 

 

Los  calendarios particulares  sólo podrán ser aprobados exclusivamente por la Sagrada Congregación para el Culto Divino que además fija los textos del misal y breviario propios para cada celebración, siendo  obligatorios de común para todos los miembros de la orden o congregación, religiosos  y religiosas, así como para los terciarios regulares  agregados y órdenes seglares propias.

 

La Instrucción de 1970 concede una  particular importancia pastoral a las memorias "libres" o "facultativas" pues dejan libre la elección del Oficio y de la misa de feria o del santo permitiendo  ordenar la celebración del día litúrgico según las necesidades espirituales, la piedad,  la preparación y la necesidad de los asistentes.  De igual forma se simplifica la denominación o título del santo lo cual facilita la elección del oficio o misa más propia.

 

jueves, 29 de abril de 2021

FESTIVIDAD DEL SANTO PROTECTOR DE LOS ENFERMOS DE CÁNCER.




Con motivo de la fiesta litúrgica de San Peregrino Laziosi, religioso siervo de María, la Orden Seglar expondrá a la  veneración de los fieles su Reliquia, tendrá lugar durante  la jornada del sábado día 1 en el retablo de la Santísima Virgen de los Dolores, templo del Salvador

,  en horario de 10:00 hrs a 14:00 hrs. y de 18:00 a 20:00 hrs. 



 

La figura de san Peregrino es particularmente amada en la Orden de los Siervos de María, ya que nos remonta a tiempos cercanos de los orígenes de la Orden: a los años del generalato de san Felipe Benizi (+1285), de los beatos Francisco y Joaquín, con los cuales Peregrino vivió algunos años en la floreciente comunidad de Siena. Dos episodios de la vida de san Peregrino son resaltados por los biógrafos: su conversión y la milagrosa sanación de la pierna infectada por la gangrena. La fama de la prodigiosa curación de la pierna de san Peregrino Laziosi afectada por una úlcera gangrenosa considerada incurable, acaecido en 1325, se difundió rápidamente en la Iglesia occidental.

 

Los fieles, y sobre todo los enfermos, empezaron a invocarlo y a pedir su intercesión para obtener alivio a sus sufrimientos o la curación de su enfermedad. La canonización de san Peregrino (1725) aumentó la devoción hacia él y se promovió el culto en la Iglesia universal siendo intercesor de los enfermos de cáncer y sus familiares. El oleo bendecido de san peregrino ayuda a muchos a confiar en el Señor .




La Fraternidad seglar celebrará solemnemente su festividad el próximo viernes día 21 a las 18:00 hrs con la oración de intercesión y sanación por los enfermos.

lunes, 15 de marzo de 2021

CONMEMORACIÓN FUNDACIÓN DE LA ORDEN TERCERA DE LOS SIERVOS

Cada año el 16 de marzo se conmemora la concesión de la Bula Sedis apostolicae providentia por el pontífice Martín V mediante la cual se dotaba de Regla propia como terciarios a los hombres y mujeres que participaban de la vida de los religiosos y vivían según el carisma de la orden de los Siervos de María, de esta forma se regulaba un fenómeno existente desde los propios orígenes de la orden, la presencia de seglares que eran acogidos litúrgicamente por los religiosos y que con el paso de los años habían ido conformando la consortio - grupo de seglares que participan comprometidos de la vida de los religiosos- antes de 1424 y que eran considerados como co-hermanos de los frailes. 
 Los Siervos de María al igual que las demás órdenes mendicantes responde a los deseos espirituales de los laicos que se acercan a los conventos para vivir su espiritualidad, pero que en el caso de los siervos además es una realidad nacida en la propia vocación de los fundadores. La aprobación definitiva de los Siervos de María en 1304 por el papa Benedicto XI abre una fase importante en la vida de la Orden, que se va a prolongar hasta la primera mitad del siglo XV una época en la que los frailes se relacionan con los laicos y les ofrecen oportunidades diferentes de vida espiritual. La presencia de oblatos, de confraternidades de varios tipos, grupos femeninos, etc en los conventos es signo de esa vitalidad y que nos presentan esta época como un periodo complementario a la de los orígenes. 
 

 
 Numerosos documentos identifican diferentes modalidades jurídicas en las que los seglares entraban a formar parte de las comunidades religiosas manteniendo además su realidad laical, desde los primeros oblatos como es el caso -el más antiguo conocido por el momento- de Arrigo de Baldobino en 1265 en el convento servita de Florencia, amigo personal de los Siete Fundadores con los que colaboró para adquirir el terreno de Cafarggio. La figura del oblato sigue el prototipo creado por los benedictinos pero con características propias, pues en este caso se trata de laicos que se retiran en el convento en calidad de conversos y devotos pero donando sus bienes a los frailes y asumiendo, al menos en parte, las obligaciones de la vida religiosa. Junto con las actas de oblación también se pueden constatar la presencia de hombres acogidos en las comunidades con "hospitalidad litúrgica" e íntimamente participantes de la vida de la Orden, permitiéndose además la adscripción de mujeres y hasta de familias completas. otras fórmulas o denominaciones para este fenómeno es de "pinzochera", penitente, converso, famulus conversus, familiar, servitor... destacándose siempre en nuestro caso la presencia en estas actas de ingreso la referencia a su deseo de dedicación " a la Santísima Virgen o a la Virgen Gloriosa su Madre". El oblato asume el mantenimiento del estado laical y la vida ‘en el mundo’ y la posibilidad de que se pudiera o no vestir el hábito. Hombres , mujeres, familias viven en comunión pero no siempre en común con los frailes según el estatuto propio de los oblatos. Los hombres son acogidos en el convento, las mujeres en casas de propiedad conventual. 
Tras la celebración del II Concilio de Lyon (1274) la Orden se encuentra con una normativa que la aproximan a la extinción determinada por su naturaleza mendicante y la imposibilidad dser admitida por la Iglesia como una nueva congregación con este carácter; el fenómeno de los oblatos con la entrega de sus posesiones a la orden, posibilita a ésta adquirir propiedades y reafirmar su no oposición a mantener propiedades. Bajo el generalato de fray Piero de Todi (1314-1344) crece además el número de mujeres que ingresan como oblatas. Es también la época en la se inicia la apertura de la Orden al mundo femenino que entre 1327 y 1332 fundará las comunidades de sórores en Siena y Florencia. 
Tras la gran epidemia de la peste se documenta la presencia de laicos sobretodo hombres que viven con los frailes pero que no han emitido ningún tipo de oblación y los conventos se encargan de su mantenimiento junto con otras personas pobres o necesitados de protección y ayuda. 
 Entre 1403 y 1408 se habla en algunos documentos de hermanos o hermanas de la "tercera orden" pero faltaban aún veinte años para que la Santa Sede concediera la regla para estos hermanos y su reconocimiento legal. Pero se utiliza ya una terminología tomada de otras órdenes mendicantes que ya cuentan con la tercera orden. 
En los cincuenta años previos a la Bula de Martín V y que transcurren entre el capítulo general de Pistoia 1374 y el de Roma de 1424 se acelera la creación de órdenes terceras para los mendicantes, la orden - tras su definitivo reconocimiento legal- tomará la misma resolución que dominicos, franciscanos o carmelitas de organizar a los laicos que viven junto a los religiosos. Este fenómeno se desarrolla durante el gran cisma y la residencia de los papas en Aviñón (1309-1377) que fomenta el desarrollo de una nueva devoción, más individual, y de una acción de reforma promovida por el papado a través de los terciarios. La elección de Martín V en 1417, que había sido cardenal protector y que tenía en gran estima al prior general Estéfano de Sansepulcro, permitirá a la Orden recuperar su carácter como mendicante a todos los efectos. Tras el Concilio de Siena el General se traslada a Roma para pedir a Martín V, la confirmación de una regla de vida que los hermanos y hermanas de la consortio de los Siervos ya siguen y que de hecho corresponde al esquema en uso con los frailes Predicadores. 
Los miembros de la consortio provienen de las compañías laicales marianas que giraban en torno a los conventos y la aportación del «movimiento devoto femenino llamado de las manteletas». El 16 de marzo de 1424, es promulgada la carta Sedis apostolicae providentia, que constata la pre-existencia de hermanos y hermanas pero no nos permite entender en qué relación se encuentra el texto aprobado por Martín V con la experiencia anterior y en la que se ha constatado la existencia desde siglo y medio antes. 
 

 
Foto Martin V 
 
Características de la Regla de 1424 
 
Martín V provee en la bula de constitución de los terciarios Siervos de María de un articulado que viene a regular el tipo de vida de estos y que es parecida a la de los dominicos, aprobada en 1405. 
La similitud responde al deseo de la Santa Sede de no crear un cúmulo demasiado numeroso de formas de vida y fragmentar excesivamente el mundo laical. 
El texto se articula en 22 capítulos y presenta un modelo de vida basado en la fraternidad, la oración y pobreza, propuesto a personas de diferentes cultura, estrato social y profesión. La aprobación de la regla se enmarca canónicamente «los grupos o las comunidades locales, especialmente femeninas, que se encuentran entorno de algún tiempo en la órbita de la Orden» Al terciario se le pide una vida honesta y gozar de buena fama, en el plano de la fe y de la moral. Al contrario de la oblación, la fórmula de profesión, igual para hombres y mujeres, no contiene ninguna promesa, sino se limita a declarar públicamente la voluntad de vivir hasta la muerte según el estilo y regla de los hermanos y hermanas de la Orden (cap. 4). Al profeso, sea hombre que mujer, se le prohíbe dejar la Orden, pero se ha hecho posible el paso a la Orden aprobada que profese los tres votos solemnes (cap. 5). 
.- La admisión en la fraternidad sucede por medio del rito de vestición, en el capítulo de la fraternidad misma o en la iglesia, frente al altar mayor. Al vestir el hábito el hermano refleja la sobriedad de vida al cual se atiene el terciario: túnica negra, «Todos los hermanos y hermanas de la fraternidad vistan de paño negro, sin ninguna elegancia en el color y en el valor del hábito, como conviene al decoro de los siervos de Cristo y de la Beata María. Las túnicas tengan mangas largas hasta el puño, estrechas y cerradas; las hermanas tengan cinturas solo de cuero. También en las bolsas, en los zapatos y en todo el vestuario eviten toda vanidad mundana. Los velos además y las vendas de las hermanas sean de tela blanca, lino o cáñamo. (cap. 2). .
- El superior de la fraternidad es el prior conventual, que cuenta con la figura de un fraile sacerdote que es el corrector de los laicos. Las fraternidades femeninas tienen también una priora, en la cual elección se procede como para la elección del corrector. La priora es obligada a visitar con solicitud la iglesia, animar a las hermanas en la observancia de la regla, evitando en la actitud y vestido lo que pueda disturbar a alguien, y vigilar para que las hermanas, especialmente las más jóvenes, no estrechen amistad con un hombre, a menos que no se trate de un pariente al menos de tercer grado y de buena fama. .
- Todos los hermanos y hermanas están obligados, a menos que no se hayan impedidos por enfermedad- a realizar las oraciones diarias de la liturgioa monástica pero sustituyendo los salmos por la recitación del Pater noster y Ave María . Aunque en algunos tiempos litúrgicos pueden rezar los salmos o el Credo . .
- En las comidas se bendice la mesa con una Pater noster y se agradece con la misma oración o con el salmo Miserere mei Deus o Laudate. 
.- En las reuniones mensuales de los hermanos, que se realiza en la iglesia de los frailes Siervos, la escucha de la palabra de Dios ocupa un lugar central, y el prior, o el vicario, explican la regla. Las hermanas se reúnen el primer viernes del mes, los hermanos en el día establecido por el prior. 
- La vida de los terciarios determina también ayunos, abstinencias, silencio y desapego de todo vínculo mundano, como las fiestas de bodas, comidas, bailes y espectáculos; también la salida de la ciudad, del pueblo o de la casa, incluso la peregrinación, tiene que ser autorizada por el prior, por el vicario o por el corrector. .
- La solidaridad se presenta en la atención a los hermanos enfermos, sobre todo los pobres y se manifiesta igualmente en el momento de la muerte, con la participación de todos los hermanos de la ciudad o pueblo a las exequias del difunto. .
- A pesar de pertenecer a una Orden Religiosa la regla prescribe la visita a la iglesia parroquial y al respectivo obispo y sacerdotes y el deber de absolución de las obligaciones en relación de la parroquia .- .
- El terciario además se le prohíbe el uso de armas, excepto en el caso de defensa de la fe cristiana u otra razonable causa, pero siempre con el permiso del