jueves, 26 de octubre de 2023

MONTE SENARIO, CUNA DE LA ORDEN. (2)


Venid, veamos el lugar que el Señor nos ha preparado, subamos al monte del Seño
Hacia 1250 la primera comunidad de Monte Senario se trasladará a las afueras de Florencia, donde anteriormente se había organizado el grupo originario. Con la fundación del nuevo monasterio de la Annunziata y una nueva situación política/religiosa los siervos de María con el apoyo de la Curia pontificia comienzan una rápida difusión más allá de los Alpes, por contra la experiencia eremítica del Senario se irá abandonando hasta quedar a aquel espacio casi en abandono. La Orden estará ocupada en formar su corpus legislativo entre 1274 y 1304 y obtener su reconocimiento definitivo.



PERIODO ERMITICO – ERMITADAS DEPENDIENTES( 1404-1525). La Observancia.

Tras la concesión de la Bula pontificia de aprobación y el Concilio de Ferrara ambos en 1404 el Prior General Antonio de Siena decide la restauración material y espiritual del Senario gracias a la ayuda del convento de Florencia, construyéndose un nuevo oratorio con diferente orientación.  En pocos años se establecen ermitaños procedentes de otras comunidades creándose el movimiento observante con el apoyo del general de la Orden Nicolò da Perugia (1427-1461) y favorecida por el Papa Eugenio IV (1431-1447) quien en 1440 la declaró exenta de toda autoridad de la Orden y sujeta sólo al Prior General.

Los terremotos acaecidos en la región entre los años de 1525 al 29 llevaron a la ruina de gran parte de las edificaciones promoviendo el abandono paulatino de la vida en el eremitorio y a pesar de las diferentes iniciativas de los Capítulos generales y de sus Priores, en 1580 sólo dos religiosos sobrevivían. Para la Orden, la experiencia de los Siete Fundadores  en el Senario seguía siendo un referente primordial, como bien recoge la pintura del refectorio de la Annunziata en la que el eremitorio se coloca en medio de la sede de San Marcello de Roma y el de la Annunziata


Cena en casa del fariseo, pintado por Santi di Tito entre agosto de 1572 y noviembre de 1573

En la pintura se observa a los Siete recibiendo el hábito de la Virgen, y en lo alto los edificios conventuales: la fachada de la iglesia a dos aguas, con un óculo central y el portal rematado por un pequeño techo; a la izquierda el pequeño edificio de hospedería. 



Restauración de los edificios y nueva iglesia

Gracias a la iniciativa y entusiasmo  del Gran Duque Fernando I Medici (1587-1609) se comienza la restauración de todas las edificaciones y hacia 1593 regresan los primeros ermitaños  procedentes del convento de la Madonna del Sasso, no lejos del Senario, después de haber pasado un período de unos dos años en Camaldoli, siendo erigida canónicamente por Clemente VIII que aprobó en 1593 un tipo de vida la creación de la «Sagrada Ermita de la Orden de Monte Senario», donde se observaba un austero régimen penitencial (abstinencia perpetua de carne; sólo se permiten huevos y lácteos; ayuno los lunes, miércoles y viernes de todo el año) y una perfecta comunión de bienes, expresión de «un solo corazón y una sola alma en el Señor según la regla del bienaventurado Agustín que profesan los ermitaños».

A principios del siglo XVII se construyen dos ermitas siguiendo el modelo de vida de los camaldulenses y un pequeño monasterio dedicado a san Martino.  La construcción finaliza el 23 de enero de 1603. Manteniendo aún hoy el uso para el retiro, estando dedicadas a San Alejo y a San Felipe Benicio.



El 21 de septiembre de 1621 la iglesia, completamente reconstruida, fue consagrada por el arzobispo de Florencia Alessandro Marzi-Medici y dedicada a la Asunción. Posteriormente en la zona que ocupó el noviciado de los ermitaños se elevará en el siglo XX la capilla donde se veneran las reliquias de los siete Santos Fundadores.


En 1609 las constituciones de los ermitaños de Monte Senario, impresas en 1613, fueron aprobadas por el capítulo general de la Orden. Un año más tarde se iniciará la Observancia Servita Germánica gracias a la fundación del convento de Innsbruck al que se trasladan ermitaños del Senario.



El 4 de abril de 1717 , tras nuevas obras, la iglesia de Monte Senario fue consagrada por a la Virgen de los Dolores cuyo culto durante el siglo XVII siempre había asumido una centralidad importante y a San Felipe Benizi. En la zona del antiguo noviciado de los eremitas se elevará en




A finales del siglo XVIII debido a las leyes laicistas de Gran Duque de Toscana la ermita de Monte Senario fue suprimida. 

sábado, 23 de septiembre de 2023

CELEBRACIÓN DEL PATRONAZGO DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES.

 


Con motivo de la pasada solemnidad de la Virgen de los Dolores, Patrona Soberana de la Orden de los Siervos, la fraternidad seglar, celebrará fervorosos cultos.

TRIDUO GLORIOSO DE LOS DOLORES.

Los días 27, 28 y 29  en el templo del Salvador, se iniciará a las 20:15 horas con el rezo de la CORONA DOLOROSA y a continuación celebración de la Eucaristía que será presidida y predicada por el Rvdo. Don Pablo Colón, Párroco de Coria del Río.

El jueves día 28 celebraremos la memoria de san Felipe Benicio, realizándose la bendición del agua y del pan en recuerdo de los milagros del santo. Al final de la Eucaristía podrá llevarse a los enfermos.

PROCESIÓN DEL ESCAPULARIO.

El domingo día 1 de octubre celebraremos la renovación de la promesa y consagración de los hermanos a la Santísima Virgen. En esta ocasión el panegírico estará a cargo de N.H. el Rvdo. P. Carmelo Mª Santana y la alabanza musical por la Banda Municipal de Música de Mairena del Alcor.

La imagen de la Santísima Virgen de los Dolores recorrerá posteriormente en procesión claustral las naves del templo del Salvador.

miércoles, 13 de septiembre de 2023

UN SEPTENARIO DOLOROSO DEL SIGLO XIX . NUEVA INCORPORACIÓN A NUESTRO ARCHIVO.

 


Con motivo de la celebración de la Solemnidad de Nuestra señora de los Dolores como Patrona Principal de la Orden de los Siervos, hemos recibido la donación de un ejemplar de Septenario del siglo XIX. Se trata de un pequeño librito (    ), de 50 páginas,  editado en Barcelona  en la imprenta de Manuel Texéro situada en la calle de Mercaders nº22. Esta imprenta funcionó a lo largo del todo el siglo XIX, este ejemplar debió ser impreso con posterioridad a 1815 por referencia a la extensión de la fiesta de septiembre a toda la Iglesia por Pio VII (pág 2) y por la concesión en ese año de una Indulgencia para el rezo de la Corona Dolorosa (pág. 45). Hemos encontrado otra reedición de 1854 en la imprenta de los Herederos de la V. Pla, con diferentes ilustraciones.

El título de la obra  es “SEPTENARIO DOLOROSO/EGERCICIO TAN PROVECHOSO Á LOS FIELES, COMO OBSEQUIO Á LA SANTÍNSIMA VIRGEN MARÍA, con un breve resumen de las indulgencias concedidas á la corona de los Dolores./

QUE OFRECE AL PUBLICO/ EL MUY Rdo. PADRE PRIOR Y Convento de la Virgen del Buen-Suceso de P.P. Servitas de la Ciudad de Barcelona.”

La obrita podría adjudicarse a, fray Tomás Lluis que era  Prior en los años de 1820 y que hubo de afrontar las dificultades políticas y sociales del trienio liberal que asestó a la vida religiosa duros golpes;  en el caso de la Provincia Española – circunscrita al antiguo Reino de Aragón-  hubo de cerrar tres de sus conventos en 1822 ,sobreviviendo por pocos años los de Bolea, Las Cuevas de Cañart, Barcelona, Sant Boi de Llobregat, Banyoles, Marçà, Montán y Quart de les Valls, los religiosos  expulsados de los conventos de Ampurias y de Vilarodona, se repartieron.  El Convento del Buen Suceso, segunda sede de la fundación de Barcelona, situado en el centro de las Ramblas se constituirá en núcleo de difusión de la espriritualidad servita para los seglares, desde la creación de la procesión de los Siete Dolores, la creación de la primera Orden Tercera de los Siervos en suelo hispano en 16  ; la ediciones de diversas publicaciones devocionales o directorios que regulaban la vida cotidiana y legal de los terciarios.

La obra se inicia con un grabado que representa la entrega del escapulario a los Siete Santos Padres de mano de la Virgen y una “ADVERTENCIA” donde se indica la intención de la obra publicada “la obligación de compadecer á Maria santísima en sus dolores, por los muchos títulos que en ella concurren…nuestra medianera y abogada, nuestra corredentora, la madre de Jesús”. Pudiéndose realizar este septenario “en cualquier tiempo del año…o en la cuaresma por la festividad de los Dolores, o en la tercera semana de septiembre, como se practica en los conventos de la Orden de Servitas, que celebran en aquella Dominica y Octava, solemne festividad á su celestial Fundadora”




El Setenario se estructura a través de una oración inicial de dedicación de los siete días, que cuentan además con una “oración para cada día” y el “Acto de contrición”, con una oración para cada dolor que se contemplan y meditan a través del septenario. A este ejercicio devocional se une la Corona Dolorosa para la que se incluye otra oración preparatoria y la meditación de cada dolor que se acompaña con grabados de los siete Dolores. Se concluye con una oración recopilatoria de la via dolorosa de la Virgen, y las Letanías – son las publicadas por Pío VII tras su cautiverio- .

Se añaden además diversas indulgencias, entre ellas las concedidas al Stabat Mater cuyo texto se acompaña. Y un “BREVE EGERCICIO  en honor del dolorido corazón de María Santíssima”









domingo, 10 de septiembre de 2023

"DIE OCTAVA SEPTEMBRIS… RELIGIO NOSTRA INCEPIT “

 

En la Natividad de María Virgen.


Diferentes tradiciones de la Orden han fijado como fecha fundacional de la misma el 15 de agosto, festividad de la Asunción de María.   En la Crónica nostra religionis, escrita en 1521 por Fra Filippo Maria da Bologna, se inicia según especifica su autor "el jueves día 8 de septiembre en el que nuestra Orden se funda”. Nos confiesa este religioso, oriundo de Bolonia, que ha venido consultando documentos próximos a la fundación pero pertenecientes en su mayor parte al convento de su ciudad, se tratan sobre todo de invitaciones al Consejo de la ciudad de Bolonia a asistir a las funciones del día del nacimiento de la Virgen a la que está consagrada este templo y en el que se colocó su primera piedra. Justifica la celebración y dedicación por haber tenido lugar la “fundación” de la Orden de los Siervos en la fiesta de la Natividad.

Una de las obras más importante de Andrea del Sarto se encuentra en el llamado Claustro de los Exvotos de la Annunziata, cuya decoración ocupó al artista cinco años y que concluyó con el gran fresco del nacimiento de la Virgen. Años antes Dominico Ghirlandaio había realizado el mismo tema para la Capilla Tornabouni en Santa María Novella.

De la conmemoración de la Natividad de la Santísima Virgen María.

La celebración de la fiesta de los santos se conmemora en la fecha de su fallecimiento, ya que ésta es verdaderamente su "die natalis", el día recordado como su nacimiento a la felicidad eterna. María, sin embargo, entró en este mundo sin pecado por el privilegio de la Inmaculada Concepción y es la primogénita de los redimidos. Su nacimiento es motivo de gran alegría ya que se considera el "alba de nuestra salvación", como escribió el Papa Pablo VI en el documento Marialis Cultus en 1972.

 

Es la tercera fiesta de la "natividad" en el calendario romano, que conmemora la Natividad de Jesús, el Hijo de Dios (25 de diciembre, Navidad); la de San Juan Bautista (24 de junio) y la de la Santísima Virgen María, el 8 de septiembre. En los Evangelios no hay datos que confirmen esta fecha ni los nombres de los padres de María, que la tradición toma del Protoevangelio de Santiago, un escrito apócrifo del siglo II. Si el de Juan se coloca dependiendo de la anunciación y del relato de Lucas, la elección del día 8 de septiembre para la santísima Virgen no cuenta con referencias bíblicas. Se cree que se eligió la fecha del 8 de septiembre para celebrar la Natividad de María, ya que el año civil comenzaba en Constantinopla el 1 de septiembre. Los estudiosos creen que se eligió esta fecha porque era simbólica que el "comienzo" de la obra de salvación. debe conmemorarse cerca del comienzo del nuevo año. Posteriormente, la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María se fijó para el 8 de diciembre, nueve meses antes

Los datos que la devoción y el arte han plasmado a través de los siglos sobre el nacimiento de María, se encuentra en los libros apócrifos, principalmente en el Protoevangelio de Santiago, fechado antes del año 200 d.C. Este libro nos brinda un relato detallado del nacimiento de María que comienza en el capítulo quinto e incluso brinda una conversación detallada entre la madre de María, Santa Ana y la partera.


El documento más antiguo que conmemora esta fiesta data del siglo VI. Generalmente se cree que esta fiesta se originó en Jerusalén ya que hay evidencia, en el siglo V, de una iglesia dedicada a Santa Ana, ubicada al norte del Templo en el barrio del Estanque de Betesda. Sofronio, el Patriarca de Jerusalén, afirmó en el año 603 que este fue el lugar del nacimiento de María. Después del Concilio de Éfeso en el año 431 d.C., el culto a la Santísima Virgen María aumentó significativamente. Esto, combinado con la influencia de los apócrifos, puede haber sido un factor en el aumento de la devoción popular del pueblo hacia María.

Esta fiesta fue introducida en Roma por la Iglesia Oriental en el siglo VII. El Papa siro-siciliano San Sergio I, que reinó entre 687 y 701, prescribió una letanía y una procesión como parte de la celebración litúrgica de esta fiesta. Paschasius Radbertus (muerto en 860) escribió que esta fiesta de la Natividad de María se estaba predicando en toda la iglesia universal y se convirtió en un día santo de obligación para Occidente en el año 100.

Comentario a los textos litúrgicos del día

El tema principal en la celebración litúrgica de esta fiesta es que el mundo había estado en la oscuridad del pecado y con la llegada de María comienza un rayo de luz. Esa luz que aparece en el santo nacimiento de María preanuncia la llegada de Cristo, la Luz del mundo. Su nacimiento es el comienzo de un mundo mejor: "Origo mundi melioris". La antífona del Cántico de Zacarías en la oración de la mañana expresa estos sentimientos de la siguiente manera: "Tu nacimiento, oh Virgen Madre de Dios, proclama alegría al mundo entero, porque de ti surgió el glorioso Sol de Justicia, Cristo nuestro Dios; Él Nos libró de la maldición secular y nos llenó de santidad; destruyó la muerte y nos dio la vida eterna."

La segunda lectura del Oficio de Lecturas está tomada de uno de los cuatro sermones escritos por San Andrés de Creta (660-740) sobre la Natividad de María. Él también utilizó la imagen de la luz: "...Esta venida radiante y manifiesta de Dios a los hombres necesitaba un preludio gozoso para presentarnos el gran don de la salvación...Las tinieblas ceden ante la venida de la luz".

Un tema secundario de alegría también aparece a lo largo de la celebración litúrgica.  La antífona de entrada de la Misa dice "Celebremos con corazones alegres el nacimiento de la Virgen María, de quien nació el Sol de Justicia, Cristo nuestro Señor" Es con estos dos temas, tanto el acercamiento de la luz como la alegría, que los fieles sienten la gran alegría y el carácter festivo de esta hermosa fiesta del cumpleaños de María.


El relato del Protoevangelio.

El “Protoevangelio de Santiago”, que probablemente adoptó su forma escrita final a principios del siglo II, describe al padre de María, Joaquín, como un miembro rico de una de las Doce Tribus de Israel. Joaquín estaba profundamente afligido, junto con su esposa Ana, por no tener hijos. “Él recordó a Abraham”, dice un escrito cristiano primitivo, “que en el día postrero Dios le dio un hijo, Isaac”.

Joaquín y Ana comenzaron a dedicarse extensa y rigurosamente a la oración y al ayuno, preguntándose inicialmente si su incapacidad para concebir un hijo podría significar el disgusto de Dios hacia ellos.

Sin embargo, resultó que la pareja iba a ser bendecida aún más abundantemente que Abraham y Sara, como un ángel le reveló a Ana cuando se le apareció y profetizó que todas las generaciones honrarían a su futuro hijo: “El Señor ha escuchado tu oración. , y concebirás, y darás a luz, y tu descendencia será mencionada en todo el mundo”.

Después del nacimiento de María, según el Protoevangelio de Santiago, Ana “hizo un santuario” en la habitación de la niña y “no permitía nada común o inmundo” debido a la santidad especial de la niña. El mismo escrito registra que cuando ella tenía un año, su padre “hizo una gran fiesta, e invitó a los sacerdotes, a los escribas, a los ancianos y a todo el pueblo de Israel”.

“Y Joaquín llevó la niña a los sacerdotes”, continúa el relato, “y ellos la bendijeron, diciendo: 'Oh Dios de nuestros padres, bendice a esta niña, y dale un nombre eterno que será nombrado por todas las generaciones'. . . Y la llevó a los principales sacerdotes, y ellos la bendijeron, diciendo: 'Oh Dios Altísimo, mira a esta niña y bendícela con la mayor bendición, que será para siempre'”.

El protoevangelio continúa describiendo cómo los padres de María, junto con los sacerdotes del templo, decidieron posteriormente que ella sería ofrecida a Dios como Virgen consagrada por el resto de su vida y contraería matrimonio casto con el carpintero José.

San Agustín describió el nacimiento de la Santísima Virgen María como un acontecimiento de importancia cósmica e histórica, y un apropiado preludio del nacimiento de Jesucristo. “Ella es la flor del campo de la que floreció el precioso lirio de los valles”, dijo. El obispo del siglo IV, cuya teología moldeó profundamente la comprensión de la Iglesia occidental sobre el pecado y la naturaleza humana, afirmó que “a través de su nacimiento, la naturaleza heredada de nuestros primeros padres cambia”.

 

martes, 22 de agosto de 2023

SAN FELIPE BENICIO. DESDE UN CONCLAVE Y UN BAÑO A LA DUCHA MODERNA

 Puede sorpender el epígrafe de esta entrada en nuestro blog, pero queremos aprovechar la cercana festividad de san Felipe Benicio, gran figura de la Orden de los Siervos y primero de sus canonizados, para a raíz de un momento histórico de la vida del Santo adentrarnos en su presentación y en la `posterior influencia en tiempos más recientes.



Durante los casi ochocientos años de existencia de la Orden, san Felipe ha sido siempre un referente, su personalidad constituye un paradigma para los Siervos, a él se debe en gran medida el reconocimiento legal de la Orden. La iconografía tradicional nos presenta la figura nuestro Santo en la contemplación  del crucifijo pues en sus últimos momentos (22 de agosto de 1285 ) pidió que le entregaran la cruz, muriendo abrazado a ella; el otro motivo es por lo general la tiara pontificia colocada a sus pies, ya que san Felipe la rechazó ocultándose en un lugar del Monte Amiata, motivo que hoy nos centra.



Un conclave.

Italia durante el siglo XIII fue campo de batalla entre los poder del emperador y del pontífice; su población se dividió en los conocidos bandos de Güelfos y Gibelinos  que promocionaron revueltas en muchas ciudades, obligando a que en largos períodos el papa abandonara Roma, a veces por seguridad y otras como prisionero. Los orígenes de la Orden de los Siervos se encuentran en esas luchas en la ciudad de Florencia.

La ciudad de Viterbo se convirtió en sede de la curia pontificia desde  1257 a 1281. En ella tuvo lugar la elección de cinco papas, produciéndose el más largo de los conclaves de la historia pues duró 34 meses; cuestión que se resolvió al final al poner la ciudad a pan y agua a los cardenales y destejándole la sala de reuniones. El elegido será Gregorio X, que en el II Concilio de Lyon decretará la creación del conclave – aplicando a los cardenales los métodos usados por el pueblo de Viterbo-.

Felipe Benicio como General de la naciente orden era conocido en la curia donde trabajaba en consecución de la Bula de aprobación definitiva de los Siervos. Según la tradición, conociendo el propósito de cardenal Ottaviano degli Ubaldini, de proponerlo al solio pontificio, para superar las dificultades del cónclave en Viterbo, a la muerte del papa Clemente IV,  obligó  a san Felipe a esconderse en Monte Amiata durante unos tres meses para no aceptar la propuesta. Momento que se representa en el relieve de la fachada principal de San Marcelo en Roma.

 

(REYMUNDINEZ, Lorenzo. Tratado histórico y panegírico, dividido en tres partes. Vida portentosa de San Felipe Benicio. Barcelona: Francisco Guasch, 1713. pp. 129-130)

Los Baños de San Felipe.

Cercano a Siena se encuentra el Valle de Orcia, parque natural reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, donde destaca un antiguo volcán extinguido que da su peculiar forma redondeada al Amiata (1750 m). En sus laderas puede visitarse la escondida gruta donde nuestro santo se ocultó algunos meses. En recuerdo de este aislamiento se creará poco tiempo después una comunidad eremítica de Siervos, que en 1580 fue incluido en la lista de conventos de la Provincia de Toscana; fue suprimido en 1652 como otros pequeños conventos por decreto del Papa Inocencio X debido a su estado de semi-abandono.



Aún hoy la zona de la cueva es un lugar agreste y silencioso; está formada por dos grandes bloques de piedra y un pequeño muro que la cierra. Actualmente, una lampara y una pequeña imagen de san Felipe nos recuerdan su estancia.

Los campesinos de esta zona ayudaron aquel huidizo ermitaño y facilitaron la manutención al santo; ante la petición de sus habitantes de que no los abandonara, el santo hizo brotar de las piedras un manantial de aguas curativas. En ese lugar construyeron una capillita que da nombre al pequeño pueblo: Bagni San Filippo.

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Estas aguas termales son aguas hipertermales sulfurosas- magnésicas  que aún en pleno invierno brotan a 48°; a sus propiedades se suman las del lodo natural que se deposita en pequeñas piscinas naturales.




FOTOS MANANTIALES

Será en el siglo XV cuando las aguas de esos manantiales se hacen famosas por sus propiedades, hasta ellas llegará el gran Duque Fernando para curarse de sus migrañas crónicas, favoreciendo el ser conocidas estos baños por la nobleza italiana y en otras cortes europeas.

 

La doccia italiana de san Felipe, nuestra ducha.

El poder curativo de las diferentes aguas termales del Monte Amiata son conocidas desde época romana en la que se creía que el Dios saturno, enfadado con los humanos, había lanzado un rayo contra el monte calentando sus aguas y haciéndolas imbebibles.






El lugar se denominó Saturnia, existen aún algunas construcciones romanas que muestran el uso como termas. Quizás deba atribuirse a San Felipe la bendición de aquellas aguas, de olor fuerte, que ejercen numerosas acciones biológicas en el organismo, eficaces para la piel, aparato respiratorio y aparato locomotor. La presencia de un santo bendice el lugar donde habita y bien pudo usarse nuevamente para el baño un lugar demoniaco del dios saturno, en un momento histórico donde lavarse se consideraba perjudicial para la salud y pernicioso para la moral.

A mediados del siglo XVI el médico Jean Pidoux (1550 -1610) médico del rey Enrique IV . introdujo la  doccia (= ducha) italiana en Francia. Recibe el encargo del duque de Nevers de estudiar el poder sanitario de este tipo de baño, ya que se alejaba de la inmersión y colocaba al individuo bajo un tipo de lluvia. Pidoux se inspirará en los baños de San Felipe  en el Amiata, donde los pacientes recibían el agua desde una alta construcción, quizás restos romanos, desde la que caía el agua caliente con presión debido a su altura.




Portada del libro de Pidoux .La vertu et usage des fontaines de Pougues en Nyvernois, et administration de la douche, 1597.

 

Estas particularidades se recogen  en el artículo “El renacer de la ducha a través de lo sentido” de Gispert Hernández (Universidad Politécnica de  Madrid).

 

(https://www.academia.edu/35087209/El_renacer_de_la_ducha_a_trav%C3%A9s_de_lo_sentido_Rebirth_of_the_Shower_through_the_Senses)

 

Una de las primeras descripciones de la ducha o doccia italiana corresponde a la marquesa de Sevigné, modelo que sigue de cerca los baños de san Felipe, pero en cuestión de sentimiento es coincidente con las anteriores apreciaciones de sufrimiento purgante que produce en madame de Maintenon, el mariscal de Villars o en madame de Récamier para los cuales la ducha está entre el dolor y el alivio.   Hasta llegar a la famosa novela  La Margot de Jogand donde la ducha sirve para matar a la criada díscola. Poco más tarde el balneario de Vichy hará de la ducha terapéutica un uso normalizado y gracias a sus beneficios sanitarios irá imponiéndose.



Los Baños de San Felipe constituyen hoy una zona de aguas termales muy importante con centros especializados en salud, aún así los manantiales mantienen el baño gratuito. Es muy conocida la roca con el título de la Ballena blanca cercana al lugar donde habitó el santo



Entre los milagros más antiguos atribuidos a San Felipe Benicio se encuentran tres de ellos en los que el agua es el motivo central. Tanto del que hemos comentado hoy de los Baños de San Felipe, en el que se nos muestra como nuevo Moises abriendo la roca para dar de beber al pueblo sediento en el Amiata. 

 


Este grabado pertenece a la obra “Vita B. Philippi Benicii Florent. Ord. Servidor[um] B. Mariae Virginis” editado en 1591 -se encuentra en el Ijksmuseum (Amsterdam)- .

También en otra ocasión hizo aparecer agua para satisfacer la sed de un compañero camino de Alemania como recoge actualmente el ritual de la bendición del pan y del agua en la misa de su festividad.

 

Últimamente se ha podido conocer un lienzo en el que se representa la oración de San Felipe para que manara agua en Monte Senario, lugar donde se conserva la cueva que habitó y la fuente del santo.

 

FOTO LIENZO senario

Esta obra ha sido donada en 2011 al Museo del Palacio Pretorio por la condesa Angela junto con otro perteneciente a la capilla del Palacio degli Spini en Peretola . Ambas obras son las últimas ejecutadas por el genial pintor renacentista Alessandro Allori. La otra obra es la multiplicación de panes por san Tito, ambas nos recuerdan el problema atávico de las hambrunas y sequías, con la posibilidad de resolverlas acudiendo a la religión.

martes, 15 de agosto de 2023

MONTE SENARIO, CUNA DE LA ORDEN.(1)

Venid, veamos el lugar que el Señor nos ha preparado, subamos al monte del Señor


Entonces subieron a la montaña y en su cima construyeron una pequeña casa como su primera casa y aquí, dejando la primera casa que habían tenido en Florencia, mudaron su hogar.
(Leyenda de origen, 41)

La proximidad de la fiesta de la Asunción nos lleva a recordar, según la hagiografía tradicional de los fundadores de la Orden, el día en que un grupo de miembros pertenecientes a la Sociedad Mayor de Santa María de Florencia determinan llevar una vida de penitentes en nombre de la Santísima Virgen. Allí se sitúa la entrega del escapulario a nuestros fundadores.


El relato más antiguo que se conserva sobre los inicios de nuestra Orden, la Leyenda de Origen, sitúa el inicio de este movimiento nueve años antes de un gran eclipse solar visible en Europa,  lo que nos da la fecha de 1233. En torno a esa fecha un grupo de seglares, algunos casados, deciden reunirse para adoptar una vida de penitencia – en ese momento los penitentes públicos gozaban de estatus jurídico tanto eclesial como social-.  Estos primeros momentos nos son casi del todo desconocidos y nos movemos en el campo de la hipótesis histórica.  La difícil situación política y religiosa de la sociedad florentina nos puede dar pistas.  La ciudad se había convertido en poco tiempo en el centro de las discusiones entre el poder imperial y el pontificio, llevando al enfrentamiento constantes de sus vecinos, pero a la vez había triplicado su población y creado una moneda muy fuerte, el florín, que servirá como moneda internacional en el continente.

El documento más antiguo que recoge la existencia de este grupo “siervos de santa María”, es de 1245, poco antes de la subida a Monte Senario. Se trata de una escritura notarial que constata  un primitivo grupo, ligado un tiempo al hospital para indigentes-enfermos-peregrinos de Santa María de Fonte Viva. Con probabilidad pertenecieron a la Sociedad de la Virgen (instituida poco tiempo antes por el santo dominico Pedro Mártir) cuyos miembros hereden el mismo título, grupo y sociedad al que debieron haber pertenecido los Siete fundadores de la Orden

La subida a Monte Senario, a dieciocho kilómetros de la ciudad, tubo lugar a finales de 1245 o inicios del siguiente año del grupo, para establecer allí una comunidad eremítica, viviendo en cuevas y  algunas precarias construcciones. Será éste un tiempo de maduración espiritual: donde adopten la Regla de San Agustín con aprobación del obispo de Aringo de Florencia, donde reciben la renovación de protección del pontífice Alejandro IV, el Acta de pobreza donde se inscriben todos los nombres de la comunidad; todos estos documentos hasta 1256 sitúan la vida comunitaria en el Senario.

La comunidad en estos primeros años está formada por veinte frailes que tienen como prior a fray Figliolo (Bonfilio) y cuentan ya con varios sacerdotes entre ellos, a los que se le da potestad pontificia para acogida de los laicos, absorbiendo de la excomunión a los que apoyaban al emperador Federico II.  Este privilegio pontificio muestra la importancia o fuerza con la que cuenta ya el grupo originario de los Siervos, quizás por pertenecer algunos de los “fundadores” a las familias de mercaderes que destacaban por su apoyo al solio pontificio y a la guía espiritual de San Pedro Mártir enviado por el Papa como inquisidor a esa zona y que tal como recoge la Leyenda de Origen mostró su apoyo al grupo al que dotó de Regla y hábito, dos cuestiones esenciales para constituirse legalmente como grupo religioso católico.

Al grupo establecido en Monte Senario se fueron agregando nuevos miembros que optaban por esa nueva experiencia de vida religiosa y seglares que se sentían atraídos por su espiritualidad y otros a los que se les había levantado la excomunión.  Situación que va a permitir hacia 1250 la aparición de dos nuevas comunidades: una en la zona de Cafaggio - establecimiento diferente al que luego será la Annunziata- y otra en la población de Borgo Sansepolcro. En el período de los veinte siguientes años las comunidades de la Orden de los Siervos de María se extenderán por Alemania.

Monte Senario es el lugar, el espacio donde el grupo inicial encuentra su camino espiritual, fortalece o determina la idea de crear una vida comunitaria centrada en la figura de María, Domina nostra, a la que se toma no sólo como “aglutinadora” del grupo sino como verdadera fundadora del mismo. Si la hagiografía posterior ha fijado el día de la Asunción en Monte Senario como momento de aparición y entrega del escapulario (hábito), puede encontrarse reflejo de ello en la constitución formal de la nueva comunidad religiosa bajo la regla de san Agustín y un hábito, al que tiempo poco más tarde se justifica su color en “recuerdo de la viudez de Nuestra Señora”.




De aquellos primeros momentos en Monte Senario quedan algunas huellas, casi de pura arqueología. Del pequeño habitáculo, del que nos habla la Leyenda de Origen, construido por los siete Padres no queda vestigio alguno, quizás por la precariedad de sus materiales. Éste, era un espacio común donde en alguna ocasión se reunían los ermitaños, propio de estas comunidades nacidas en oriente; los hermanos vivían en soledad, cada uno en su cueva o cabaña, acudiendo en algunos momentos a una casita – denominada domucula-.  Los restos más antiguos en el actual convento de Monte Senario se remontan a una construcción de los primeros años del siglo XIII, donde se localiza la tradición de la aparición de la Virgen a los Siete. La portada añadida a este espacio es algo posterior y abierta en orientación diferente a la original.




Otros espacios, cercanos al convento, serán las cuevas donde vivieron estos primeros ermitaños y en las que vivió san Alejo, unos de los Santos Fundadores, que murió centenario en 1310. También la que habitaría San Felipe Benicio años más tarde, precedida por un templo de piedra construido en el 1629, donde los peregrinos extraen agua para estar protegidos por el santo.