Puede sorpender el epígrafe de esta entrada en nuestro blog, pero queremos aprovechar la cercana festividad de san Felipe Benicio, gran figura de la Orden de los Siervos y primero de sus canonizados, para a raíz de un momento histórico de la vida del Santo adentrarnos en su presentación y en la `posterior influencia en tiempos más recientes.
Durante los casi ochocientos años de existencia de la Orden, san Felipe ha sido siempre un referente, su personalidad constituye un paradigma para los Siervos, a él se debe en gran medida el reconocimiento legal de la Orden. La iconografía tradicional nos presenta la figura nuestro Santo en la contemplación del crucifijo pues en sus últimos momentos (22 de agosto de 1285 ) pidió que le entregaran la cruz, muriendo abrazado a ella; el otro motivo es por lo general la tiara pontificia colocada a sus pies, ya que san Felipe la rechazó ocultándose en un lugar del Monte Amiata, motivo que hoy nos centra.
Un conclave.
Italia durante el siglo XIII fue campo de batalla entre los
poder del emperador y del pontífice; su población se dividió en los conocidos
bandos de Güelfos y Gibelinos que promocionaron
revueltas en muchas ciudades, obligando a que en largos períodos el papa
abandonara Roma, a veces por seguridad y otras como prisionero. Los orígenes de
la Orden de los Siervos se encuentran en esas luchas en la ciudad de Florencia.
La ciudad de Viterbo se convirtió en sede de la curia
pontificia desde 1257 a 1281. En ella
tuvo lugar la elección de cinco papas, produciéndose el más largo de los
conclaves de la historia pues duró 34 meses; cuestión que se resolvió al final al
poner la ciudad a pan y agua a los cardenales y destejándole la sala de
reuniones. El elegido será Gregorio X, que en el II Concilio de Lyon decretará
la creación del conclave – aplicando a los cardenales los métodos usados por el
pueblo de Viterbo-.
Felipe Benicio como General de la naciente orden era conocido en la
curia donde trabajaba en consecución de la Bula de aprobación definitiva de los
Siervos. Según la tradición, conociendo el propósito de cardenal Ottaviano
degli Ubaldini, de proponerlo al solio pontificio, para superar las
dificultades del cónclave en Viterbo, a la muerte del papa Clemente IV, obligó
a san Felipe a esconderse en Monte Amiata durante unos tres meses para
no aceptar la propuesta. Momento que se representa en el relieve de la fachada
principal de San Marcelo en Roma.
(REYMUNDINEZ, Lorenzo. Tratado histórico y panegírico, dividido en tres partes. Vida portentosa de San Felipe Benicio. Barcelona: Francisco Guasch, 1713. pp. 129-130)
Los Baños de San Felipe.
Cercano a Siena se encuentra el Valle de Orcia, parque
natural reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, donde destaca un
antiguo volcán extinguido que da su peculiar forma redondeada al Amiata (1750
m). En sus laderas puede visitarse la escondida gruta donde nuestro santo se
ocultó algunos meses. En recuerdo de este aislamiento se creará poco tiempo
después una comunidad eremítica de Siervos, que en 1580 fue incluido en la
lista de conventos de la Provincia de Toscana; fue suprimido en 1652 como otros
pequeños conventos por decreto del Papa Inocencio X debido a su estado de
semi-abandono.
Aún hoy la zona de la cueva es un lugar agreste y silencioso;
está formada por dos grandes bloques de piedra y un pequeño muro que la cierra.
Actualmente, una lampara y una pequeña imagen de san Felipe nos recuerdan su
estancia.
Los campesinos de esta zona ayudaron aquel huidizo ermitaño y
facilitaron la manutención al santo; ante la petición de sus habitantes de que
no los abandonara, el santo hizo brotar de las piedras un manantial de aguas
curativas. En ese lugar construyeron una capillita que da nombre al pequeño
pueblo: Bagni San Filippo.
.
Estas aguas termales son aguas hipertermales
sulfurosas- magnésicas que aún en pleno
invierno brotan a 48°; a sus propiedades se suman las del lodo natural que
se deposita en pequeñas piscinas naturales.
FOTOS MANANTIALES
Será en el siglo XV cuando las aguas de esos manantiales se
hacen famosas por sus propiedades, hasta ellas llegará el gran Duque Fernando
para curarse de sus migrañas crónicas, favoreciendo el ser conocidas estos baños
por la nobleza italiana y en otras cortes europeas.
La doccia italiana de san Felipe, nuestra ducha.
El poder curativo de las diferentes aguas termales del Monte Amiata son
conocidas desde época romana en la que se creía que el Dios saturno, enfadado
con los humanos, había lanzado un rayo contra el monte calentando sus aguas y
haciéndolas imbebibles.
El lugar se denominó Saturnia, existen aún algunas construcciones romanas que muestran el uso como termas. Quizás deba atribuirse a San Felipe la bendición de aquellas aguas, de olor fuerte, que ejercen numerosas acciones biológicas en el organismo, eficaces para la piel, aparato respiratorio y aparato locomotor. La presencia de un santo bendice el lugar donde habita y bien pudo usarse nuevamente para el baño un lugar demoniaco del dios saturno, en un momento histórico donde lavarse se consideraba perjudicial para la salud y pernicioso para la moral.
A mediados
del siglo XVI el médico Jean Pidoux (1550 -1610)
médico del rey Enrique IV . introdujo la doccia (= ducha) italiana en Francia. Recibe el encargo del
duque de Nevers de estudiar el poder sanitario de este tipo de baño, ya que se
alejaba de la inmersión y colocaba al individuo bajo un tipo de lluvia. Pidoux
se inspirará en los baños de San Felipe en el Amiata, donde los pacientes recibían el
agua desde una alta construcción, quizás restos romanos, desde la que caía el
agua caliente con presión debido a su altura.
Portada
del libro de Pidoux .La vertu et usage des fontaines de Pougues en Nyvernois,
et administration de la douche, 1597.
Estas
particularidades se recogen en el
artículo “El renacer de la ducha a través de lo sentido” de Gispert Hernández (Universidad
Politécnica de Madrid).
Una de las
primeras descripciones de la ducha o doccia italiana corresponde a la marquesa
de Sevigné, modelo que sigue de cerca los baños de san Felipe, pero en cuestión
de sentimiento es coincidente con las anteriores apreciaciones de sufrimiento
purgante que produce en madame de Maintenon, el mariscal de Villars o en madame
de Récamier para los cuales la ducha está entre el dolor y el alivio. Hasta llegar a la famosa novela La Margot de Jogand donde la ducha sirve para
matar a la criada díscola. Poco más tarde el balneario de Vichy hará de la ducha
terapéutica un uso normalizado y gracias a sus beneficios sanitarios irá imponiéndose.
Los Baños
de San Felipe constituyen hoy una zona de aguas termales muy importante con
centros especializados en salud, aún así los manantiales mantienen el baño
gratuito. Es muy conocida la roca con el título de la Ballena blanca cercana al
lugar donde habitó el santo
Entre los
milagros más antiguos atribuidos a San Felipe Benicio se encuentran tres de
ellos en los que el agua es el motivo central. Tanto del que hemos comentado
hoy de los Baños de San Felipe, en el que se nos muestra como nuevo Moises
abriendo la roca para dar de beber al pueblo sediento en el Amiata.
Este grabado pertenece a la obra “Vita B.
Philippi Benicii Florent. Ord. Servidor[um] B. Mariae Virginis” editado en 1591
-se encuentra en el Ijksmuseum (Amsterdam)- .
También en
otra ocasión hizo aparecer agua para satisfacer la sed de un compañero camino
de Alemania como recoge actualmente el ritual de la bendición del pan y del
agua en la misa de su festividad.
Últimamente
se ha podido conocer un lienzo en el que se representa la oración de San Felipe
para que manara agua en Monte Senario, lugar donde se conserva la cueva que
habitó y la fuente del santo.
FOTO
LIENZO senario
Esta obra ha
sido donada en 2011 al Museo del Palacio
Pretorio por la condesa Angela junto con
otro perteneciente a la capilla del Palacio degli Spini en Peretola . Ambas
obras son las últimas ejecutadas por el genial pintor renacentista Alessandro
Allori. La otra obra es la multiplicación de panes por san Tito, ambas nos
recuerdan el problema atávico de las hambrunas y sequías, con la posibilidad de
resolverlas acudiendo a la religión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario