lunes, 30 de abril de 2018

SAN PEREGRINO LAZIOSI. ABOGADO DE QUIENES PADECEN TUMORES.




4 de mayo.

Nuestra fraternidad celebra en el día de su festividad a nuestro Santo servita, por un lado para que recordando su figura podamos tenerlo de modelo de santidad y por otro para impetrar de él su ayuda para quienes sufren de tumor o cáncer así como por sus familiares para que aumente su fe y confianza en el poder de la oración a Dios.

La figura de san Peregrino es particularmente amada en la Orden de los Siervos de María, ya que nos remonta a tiempos cercanos de los orígenes de la Orden: a los años del generalato de san Felipe Benizi (+1285), de los beatos Francisco y Joaquín, con los cuales Peregrino vivió algunos años en la floreciente comunidad de Siena. Dos episodios de la vida de san Peregrino son resaltados por los biógrafos: su conversión y la milagrosa sanación de la pierna infectada por la gangrena. San Peregrino es ciertamente el “rebelde convertido” y “el enfermo milagrosamente sanado”. Pero es también mucho más. Peregrino es el hermano que ama la ley del Señor, y al cual las palabras del salmista le quedan bien: “Beato el hombre que se complace en la ley del Señor, su ley medita día y noche” (Sal. 1, 3); el hermano comprometido en la observancia tenaz de la Regla de san Agustín y de las Constituciones de los Siervos; hermano que transforma lo monótono de lo cotidiano en un „hoy‟ luminoso y perennemente nuevo; el hermano orante, que descansa en la contemplación del Cristo crucificado, ama la oración litúrgica y las vigilias nocturnas, busca el encuentro con el Señor a través de la participación en la eucaristía y la asidua presencia al sacramento de la penitencia; el hermano austero y sobrio, pobre y penitente; el siervo de santa María, su madre y señora, que lo guía y protege en el camino hacia la plena madurez cristiana; el hermano, finalmente, en cuya vida se entrevén los rasgos de la fisonomía espiritual de los Siete primeros Siervos: la humildad y la misericordia, la vida fraterna y la amistad cordial, el seguimiento radical de Cristo y el devoto servicio a la Virgen.

En el Oficio Litúrgico de las Horas aprobado por la Santa Sede en 1993 para la Orden de los Siervos de María aparece esbozada la figura de nuestro Santo:





BIOGRAFÍA LITÚRGICA DE SAN PEREGRINO LAZIOSI

En el año de 1283 san Felipe Benizi, entonces prior general de los Siervos de María, cuando trataba de conducir a los ciudadanos de Forlí, sujetos a entredicho, a la obediencia de la sede apostólica, fue arrojado con golpes e insultos de aquella ciudad. Mientras san Felipe, como fiel imitador de Cristo, rogaba por sus perseguidores, uno de ellos, un joven de dieciocho años y de distinguida familia, llamado Peregrino Laziosi, arrepentido, fue a pedirle humildemente perdón. El piadoso hermano lo recibió afablemente. Desde entonces, aquel joven empezó a despreciar las vanidades del mundo y a invocar con fervor a la Virgen para que le mostrara el camino de la salvación. No mucho tiempo después, favorecido por una especial iluminación de nuestra Señora, acudió al convento de los Siervos de Siena, en donde, después de vestir con gran devoción el hábito de la Virgen, se entregó con ardor a su servicio. Allí, con la ayuda del beato Francisco de Siena, se fue ejercitando en el estilo de vida y normas de los Siervos de María.

Algunos años más tarde, fue enviado de nuevo a Forlí. Allí, lleno del amor de Dios y de nuestra Señora, se dedicaba sin tregua a recitar salmos, himnos y oraciones, amén de la meditación de la palabra de Dios; su ardiente amor al prójimo lo impulsaba a socorrer a los pobres en sus necesidades, abriéndoles los tesoros de la caridad. Así, más de una vez plugo al Señor otorgar sus dones a los necesitados por intercesión del santo. Se cuenta que san Peregrino, ante el desolador espectáculo de la escasez de víveres en Forlí y en toda la región de Romaña, multiplicó milagrosamente el vino y el trigo. También se destacó Peregrino por su espíritu de penitencia: derramaba copiosas lágrimas al recordar sus pecados y se confesaba con frecuencia; mortificaba su cuerpo con toda clase de penitencias: rendido por el cansancio, se apoyaba en el escaño del coro o en una piedra; sorprendido por el sueño, no buscaba el lecho sino que se tendía en la tierra desnuda.

A consecuencia de tal rigor, a la edad aproximada sesenta años, comenzó a sufrir un voraz cáncer originado por una llaga varicosa que padecía en la pierna derecha. El médico Pablo Salazio fue a visitar al paciente siervo de Dios y, con el consentimiento de la comunidad, determinó amputarle la pierna. Peregrino, la noche anterior a la operación, se arrastró hasta la sala capitular para orar ante un Crucifijo que allí había; entonces, agotado por el cansancio, se quedó dormido: en el sueño le pareció ver a Jesús que bajaba de la cruz y le sanaba la pierna. A la mañana siguiente, el médico se presentó para llevar a cabo la amputación, pero no encontró ninguna señal de la gangrena ni cicatrices del cáncer. Quedó atónito, y esparció por toda la ciudad la noticia de tan portentoso milagro. Tal prodigio contribuyó a acrecentar la veneración que todos sentían por Peregrino. Él, por su parte, crecía cada día en perfección y en el deseo de los bienes celestiales. Finalmente, aquejado por una altísima fiebre, cuando se acercaba a los ochenta años, entregó su alma a Dios en el año 1345. Extraordinaria fue la afluencia de gente, de la ciudad y de los alrededores, ante su féretro. Se cuenta que algunos enfermos obtuvieron la salud por intercesión de Peregrino. Su cuerpo se conserva con gran veneración en la iglesia de los Siervos en Forlí. El papa Pablo V lo beatificó en el año 1609 y el papa Benedicto XIII lo canonizó en el año 1726.



RECURSOS LITÚRGICOS

La Orden en atención a la devoción que san Peregrino tiene desde antiguo ha elaborado a partir de 1996 diferentes subsidios litúrgicos en su honor, y que pueden consultarse en lengua española en :

http://servidimaria.net/sitoosm/es/textos-osm/honor/hperegrino.pdf

En estos subsidios se desgrana la figura de nuestro Santo

I. San Peregrino Laziosi peregrino hacia el Reino

II. San Peregrino Laziosi Testigo de esperanza en la enfermedad < zm

III. San Peregrino Laziosi Siervo de santa María y testigo del Reino

Para una celebración breve o para un triduo en honor de san Peregrino:  I. San Peregrino Rebelde convertido, hermano Siervo de santa María II. San Peregrino manso discípulo de Cristo III. San Peregrino junto a la cruz de Cristo IV. San Peregrino sanado por Cristo crucificado

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