sábado, 17 de junio de 2017

PREPARATIVOS PARA EL CORPUS CHRISTI


Nuestra Fraternidad colabora activamente con la celebración del Corpus Christi en nuestra Parroquia ayudando a la Comisión Organizadora.  El pasado año se invirtieron más de 600 horas de trabajo pues nuestros hermanos más jóvenes colaboran junto con nuestra Priostía en el montaje de los pasos que se integran en la procesión eucarística: Templete con la Reliquia de san Juan Grande, San Teodomiro, Custodia y paso con el templete e imagen de nuestro Niño Jesús; este año además se ha realizado unas nuevas andas para la imagen mariana. Adaptándose el antiguo paso de salida del Niño Jesús, sobre el que procesionará después de cien años la Virgen de la Encarnación Titular del Convento de Madre de Dios. Esta magnífica imagen ha sido limpiada por nuestro hermano Luis Maqueda, restaurador, y vestida por el también hermano Antonio Becerra.



Los acólitos servitas participan en la procesión aportando los 60 monagos que se reparten por el cortejo, para los que es necesario preparar todas las vestimentas y enseres.


Este año nuestro altar estará dedicado a conmemorar la efeméride mariana  del IV Centenario del Voto Concepcionista de la Hermandad de Nuestro Padre, presidiendo el retablo callejero una imagen de vestir de la Inmaculada obra próxima a la producción de Astorga procedente del convento de Santa Clara


lunes, 12 de junio de 2017

LA VIRGEN DE LA ENCARNACIÓN VOLVERÁ A PROCESIONAR EN EL CORPUS



La Comisión organizadora de la procesión del Corpus Christi de la Parroquia de Santa María ha anunciado días pasados que la imagen de la Virgen de la Encarnación, Titular del Convento de Madre de Dios, se integrará a partir de este año  en el cortejo de la procesión de forma permanente pues hasta ahora lo han sido otras imágenes. En este caso la designación se ha realizado por las vinculaciones históricas de esta Imagen con la procesión Eucarística y las referencias teológicas al misterio que se celebra en la solemnidad litúrgica.
La imagen de la Virgen de la Encarnación volverá a participar en una procesión tras algo más de un siglo sin hacerlo pues la última vez documentada fue en 1915 con motivo del IV Centenario de la fundación del convento. Anteriormente contó con salida anual en la procesión eucarística de Minerva en compañía de las imágenes de Santo Domingo, San Vicente, la Beata Juana  y Santo Tomás – santos pertenecientes a la orden dominica que celebraba esta procesión-  a los que se sumaban los conventuales Niño Jesús y San Miguel Arcángel; estás imágenes siguieron integrándose en la procesión general del Corpus hasta finales de la década de los años 60 del pasado siglo.
La Imagen de la Virgen de la Encarnación es obra atribuida a Jorge Fernández Alemán o a su círculo más cercano y a pesar de las restauraciones – la última considerable en 1778- ha conservado los rasgos estilísticos de la imaginería hispalense de los primeros años del siglo XVI. También su iconografía ha permanecido intacta: amplio verdugado, mangas perdidas, toca de papos, rostrillo y mandorla, siguiendo la moda de la corte de Carlos V.
La imagen presidió la antigua Capilla del convento  fundado en 1515 hasta la realización del actual templo  al que se trasladó en 1570 presidiendo el retablo mayor hasta la realización del que en 1632 realizó Jacinto Pimentel . Desde ese momento preside el testero de la epístola en un nuevo retablo que se le realizó a fines del siglo XVIII

Para esta salida la imagen vestirá el traje que en el siglo XVII  se le realizó en color rojo según reveló la propia imagen en la aparición a Sor María Romero – Priora en 1692-. Se trata de un conjunto bordado en oro y plata, hoy el color del tejido se ha tornado, pero constituye uno de los mejores ejemplos del bordado  de esa centuria en la provincia de Sevilla. 

PRESENTADO EL CARTEL DEL CORPUS CHRISTI 2017


La Comisión de la Sacramental de santa María  de Carmona ha presentado el cartel anunciador de la solemnidad del Corpus Christi que se celebrará el próximo domingo día 18 de junio. La fotografía es obra del fotógrafo Vicente de la Ossa y recoge el paso de la Custodia, una magnífica obra de Francisco de Alfaro - realizada entre 1579/84- . 

La fiesta del Corpus en Carmona es la más antigua de cuantas se celebran en la localidad pues existen testimonios históricos en el Archivo Municipal de los elevados gastos de su organización a partir de 1480 tildándose su origen de "inmemorial" en el primer documento. 

La celebración de la Procesión del Corpus Christi vendrá precedida del un Triduo Preparatorio en el Templo Prioral y de las procesiones de traslados de las imágenes que jalonarán en diversos retablos callejeros el paso del Santísimo Sacramento; siendo trasladadas procesionalmente las imágenes de Nuestro Padre Jesús de Belem - titular de la Hdad. de las Angustias-, Divina Pastora de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Virgen del Rosario de la Iglesia de San Blas , Santa Clara por la Hermandad de la Columna, San Juan de la Hermandad de la Humildad. Igualmente en el itinerario se instalarán los altares de la Orden Seglar Servita y el de la Hermandad de la Esperanza en las puertas del Salvador; también las Hermandades del santo Entierro, Rocío, Amargura, María Auxiliadora y algunos particulares instalan sus altares.

Junto con la Reliquia de san Juan Grande, y las Imágenes de San Teodomiro y del Niño Jesús, se  integrará este año como imagen mariana la Virgen de la encarnación obra de inicios del siglo XVI atribuida a Jorge Fernández Alemán, Titular del Convento de Madre de Dios y que antiguamente presidía la procesión Eucarística de la Minerva.

sábado, 10 de junio de 2017

CELEBRACIÓN DÍA PRO ORANTIBUS.

                          


En la solemnidad de la Santísima Trinidad, nuestra Fraternidad se reunirá nuevamente con las Hermanas Agustinas para celebrar el día Pro-Orantibus, será este domingo día 11 a las 19:00 horas en el templo Conventual tras la convivencia con las religiosas.
El monasterio de las agustinas Descalzas Recoletas está dedicado a la Santísima Trinidad, en esta festividad litúrgica, recordamos muy especialmente  a quienes en la Iglesia han sido llamados a la vida contemplativa. Los monjes, las monjas y la vida eremítica ofrecen a la comunidad cristiana y al mundo entero, tan necesitado de autenticidad y trascendencia, un anuncio silencioso y a la vez elocuente del amor misericordioso de Dios.
El ritmo tantas veces acelerado de nuestra vida diaria, llena de ruidos, reclama espacios y tiempos de serenidad y silencio, oración y contemplación, lugares de comunión y armonía, en los que de un modo oculto y a la vez manifiesto se ofrenda la vida en alabanza continua a la Santa Trinidad y en oración de intercesión por toda la humanidad.
Contemplad al mundo con la mirada de Dios es el lema de la Jornada de este año. Si el mirar de Dios es amar, como nos dice un gran contemplativo (san Juan de la Cruz), sabemos que Dios mira amando y ama mirando con atención las necesidades de sus hijos.

Queremos celebrar con sincera gratitud este domingo de la Santa Trinidad bendiciendo al Señor por la vocación consagrada contemplativa, y pidiendo por los hermanos y hermanas nuestras que viven, trabajan y oran en los monasterios

jueves, 8 de junio de 2017

RENOVACIÓN DE CONTRATO CON LA BANDA DE MAIRENA


El pasado día 7 de junio nuestra Fraternidad ha renovado por tres años el contrato con la Banda Municipal de Mairena del Alcor para el acompañamiento musical de la Virgen de los Dolores en su salida procesional en el V Viernes de Cuaresma  a la que viene siendo fiel desde 2011
La Banda de Mairena cuenta con una larga historia pues se funda en 1929 aunque se reorganizó en 1993 tras un corto período de tiempo desaparecida. En la actualidad es una de las Bandas de mayor reconocimiento en el panorama de la Semana Santa sevillana en la que acompaña a las Hermandades de la Sed, Aguas y Soledad de San Buenaventura.

Agradecer a todos los componentes de la Banda y a su directiva la fidelidad y el cariño que muestran a nuestra amada Titular.

lunes, 5 de junio de 2017

LA CORONA DOLOROSA (IV)


Cuatro siglos de devoción servita. (IV)



Práctica indulgenciada.
En la conciencia eclesial del siglo XVII la anexión de una indulgencia a una práctica piadosa equivalía a una aprobación implícita de la misma. Si además era particularmente “abundante”, la indulgencia colocaba la práctica piadosa en una situación privilegiada y animaba a los fieles a practicarla: estos se sentían empujados a “lucrar” el mayor número posible de indulgencias. En este contexto pastoral se entiende cómo el gobierno de la Orden se esforzase por obtener indulgencias cada vez más numerosas en favor de la nueva práctica piadosa. En 1675 fr. Ludovico Ganzoni, procurador general de la Orden, en una audiencia concedida por Clemente X († 1676) obtuvo del Pontífice, vivae vocis oraculo, las “indulgencias comunes” para la recitación de la Corona de la Dolorosa. Casi cincuenta años más tarde, el 26 de septiembre de 1724, se obtuvo el primer documento escrito al respecto: Benedicto XIII († 1730), con el breve Redemptoris nostri, concedía numerosas indulgencias a la recitación del piadoso ejercicio. Diez años más tarde el sucesor de Clemente XII († 1740) el 9 de diciembre de 1734, con el motu proprio Unigeniti Filii Dei aumentaba considerablemente las indulgencias concedidas por la recitación de la Corona de la Dolorosa.
Tras la celebración del Concilio Vaticano II, Pablo VI († 1978), mediante la Constitución apostólica Indulgentiarum doctrina publicada el 1 de enero de 1967, daba una nueva estructura a toda la materia de las indulgencias, dos resortes fundamentales de la cual eran la división de las indulgencias en solo dos clases -plenaria y parcial-, y la abolición de cualquier referencia numérica en las indulgencias parciales.
El 6 de noviembre de 1968 el Prior general fr. Joseph M. Loftus (1965-1971) pedía a Pablo VI que, a la luz de la nueva normativa, fueran establecidas las indulgencias de la “Corona de los siete dolores”. En fecha 3 de diciembre de 1968 la Sacra Penitenciaria concedía las indulgencias siguientes: I. Para los religiosos de la I y II Orden y para los miembros de la Orden III regular y secular:
a) Indulgencia plenaria, una sola vez al año, que se puede ganar cualquier día, si recitan devotamente la “Corona de los siete dolores de la B. Virgen María”, en la iglesia u oratorio, o bien en la comunidad  añadiendo la confesión sacramental, la santa comunión y la recitación de un Padre Nuestro, de un Ave María o de cualquier otra oración, según las intenciones del sumo Pontífice;


b) Indulgencia parcial en otras circunstancias.  Para todos los fieles: Indulgencia plenaria, que puede ganarse en las mismas condiciones, solamente si recitan la dicha Corona en las iglesias u oratorios públicos de los religiosos Siervos y Siervas de María; b) Indulgencia parcial si recitan la Corona en dichas iglesias u oratorios públicos, al menos con el corazón contrito.

viernes, 2 de junio de 2017

LA CORONA DOLOROSA (III)

Cuatro siglos de devoción servita. (III)




Intervenciones de los Capítulos generales . Como suele ocurrir con la mayor parte de las prácticas devotas, también la Corona al principio no fue un ejercicio piadoso “oficial” de la Orden, sino una propuesta personal de algunos frailes profundamente convencidos del valor ascético y apostólico de la devoción a la Virgen Dolorosa y del deber de los Siervos de María de difundirla entre los fieles. El domingo de pasión del  año 1640 por orden del Rev. P. General, Angelo M. Bernardi, se empezó a recitar la Corona de los siete dolores públicamente en la iglesia de los servitas de Perusa, oración que se alternaba con todo el pueblo.
En los Capítulos generales de 1646 y del 1652 se advierte la utilidad pastoral y disciplinar de seguir en toda la Orden un único método de recitarla. El Capítulo general de 1646, se ordenó a dos frailes milaneses, fr. Angelo M Cornelio y fr. Giuseppe M. Cignardi que redactaran “un método a propósito, común a toda la Orden, para contemplar públicamente los dolores de la Santísima Virgen María”. Sin embargo, entre los decretos de dicho Capítulo, entregados a imprenta en un segundo momento, se encuentra uno que se refiere ya a un método preciso: el que se propone en un librito impreso en Milán: In exercitiis spiritualibus recolendi dolores B.M. adhibeatur methodus a Religione præscripta, et Mediolanis impressa, ut sit tota Religio ubique conformis. El Capítulo general de 1652, celebrado también en Roma confirmó el decreto del anterior
En 1658 al no celebrarse el Capítulo general electivo, Alejandro VII renovó del gobierno de la Orden convocándose una Dieta general de 1660 que  también se ocupó del método para recitar la Corona de la Dolorosa considerando como “nuevo” el método propuesto por los Capítulos generales del 1646 y 1652, la Dieta defiende con energía la recitación de la Corona de la Dolorosa según el “método antiguo”.
La controversia podría referirse sólo al contenido del primer dolor que la Dieta de 1660 quería que fuese el sufrimiento padecido por la Virgen en la circuncisión de Jesús ya que pudiera ser que  el “primer dolor” fuera  el apresamiento en el huerto de los olivos.
En cambio en los ejercicios piadosos extienden la consideración de los dolores de la Virgen también a los episodios de la infancia del Señor, el “primer dolor” es la profecía de Simeón. En un opúsculo publicado apenas dieciocho años después (1678) por fr. Lorenzo Giusti de Florencia († 1685) titulado Scuola per imparare a meditare i sette dolori di Maria Vergine, en el cual se describe detalladamente “la forma de recitar la Corona de los siete dolores de la Santísima Virgen”, el primer dolor es la profecía de Simeón.
Con el paso de los años prevaleció la serie de dolores que desde 1612 había propuesto fr. Arcangelo Ballottini, aunque apelándose él también a la tradición de la “santa Madre Iglesia” y que la Orden extenderá a todo el orbe católico: ... siete fueron sus principales dolores. El primero, cuando presentó a su Hijito Jesús en el Templo, y oyó cómo el Sacerdote Simeón le dijo: Este hijo será el cuchillo de tu dolor, que te traspasará el alma: Et tuam ipsius animam pertransivit gladius. El segundo, cuando huyó con él a Egipto, debido a la persecución de Herodes. El tercero, cuando lo perdió en el viaje, y lo encontró al tercer día mientras discutía entre los Doctores en Jerusalén. El cuarto, cuando lo vio llevando la cruz camino del Calvario. El quinto, cuando lo vio crucificado en la Cruz. El sexto, cuando bajado de la cruz lo recibió en sus brazos. El séptimo, cuando lo acompañó al sepulcro.
Se pondrá de relieve ante todo la mención de “la Corona de los siete dolores” en las Constituciones de la Observancia germánica a partir de la segunda mitad del siglo XVII, donde se estipula el rezo y meditación de la “Corona de los siete dolores” por vez primera en un texto constitucional  ya que la espiritualidad de la Observancia germánica se caracteriza por una particular atención al dolor de la Virgen , haciéndose mención explícita a los ejercicios piadosos en honor de la Virgen Dolorosa y, en particular, el de la Corona de los siete dolores.


La Corona dolorosa en las Constituciones generales de la Orden.
En la Constituciones “comunes” de los Siervos, la primera citación de la “Corona de los siete dolores” se encuentra solamente en el texto de 1907, fruto de los trabajos realizados durante el Capítulo general celebrado en Roma en 1905 y publicado el 2 de julio de 1907 por el Prior general fray Giuseppe M. Luchesi.
Esta tardía mención se debe a que los textos constitucionales publicados en los siglos XVII - XIX, en 1643 y 1766, no son substancialmente otra cosa que reediciones del texto de 1580, en el cual, naturalmente, no se nombraba la “Corona de los siete dolores”.
En el cap. V, De oratione mentali, confessione et communione, de las Constituciones de 1907, se exhorta a todos los frailes a utilizar la Corona como medio para la meditación personal.
Desde 1678 la “Corona de los siete dolores” se convierte en un  elemento del hábito de los Siervos,  el Prior general fr. Giovanni Vicenzo Luchesini  hizo obligatorio llevar al costado, colgada del cinturón, la “Corona de los siete dolores”, convirtiéndose ésta en un elemento característico del hábito de los Siervos. La práctica consolidada por las intervenciones legislativas del Prior general Lucchesini, pasó a ser norma constitucional en 1907. La Corona al lado no fue solamente un elemento del hábito religioso, sino más bien un signo de su amor a este piadoso ejercicio y un instrumento para su práctica cotidiana.
En la segunda mitad del siglo XIX la creciente estima de los Pontífices por el Rosario y su consiguiente importancia perjudicaron, por así decirlo, la vitalidad y el desarrollo de la “Corona de los siete dolores”. Por tanto, en 1885 el Prior general fr. Pier Francesco M. Testa (1882-1888), dirigió a León XIII († 1903) la súplica de poder sustituir el rezo del Rosario en la orden por el de la Corona, a pesar de la obsesiva pastoral de León XIII por el Rosario la respuesta fue totalmente positiva.
 Si la concesión pontificia era válida para los fieles que frecuentaban las iglesias de los Siervos, incluso como posible prescripción del Papa, ¿no habría sido válida para los frailes mismos, respecto a un artículo de las Constituciones?